domingo, marzo 17
Solos ante el peligro. Como Gary Cooper, en la competida NBA, donde los grandes mercados y el favorecimiento de las grandes estrellas dejan en situaciones precarios a quienes no están en el engranaje, los San Antonio Spurs son esa franquicia de tipos fuertes y callados, discretos en su encanto y sistemas de juego. 14 años después, con Tim Duncan aún marcando la pauta bajo tableros de una escuadra texana que ha sobrevivido a todo tipo de desventuras. 





Cuatro anillos les contemplan, uno de los mejores equipos de la década, capaces de sobrevivir a la marcha de alguien tan carismático como El Almirante David Robinson, o que el Comisionado les multe por poner a su equipo B contra los todopoderosos Miami Heat para reservar a sus titulares cara a mayo (uno no sabe si enfado más la osadía de Popovich o que con sus reservas fueran capaces de poner el cuchillo en la garganta a los astros de Florida). 



Pese a ello, aunque la prensa internacional da parabienes, no podemos cegarnos por la actualidad y hemos de reconocer que los defensores de El Álamo no siempre han tenido buena prensa, no solamente por la leyenda negra de aquel perro de presa que fue Bruce Bowen para frenar a los Bryant, T-Mac, etc... En muchos sentidos, los emocionalmente estables dirigentes de la tierra de Waytt Earp, han sido esos chicos a los que te encanta odiar.  


                                                                                                                                                            
Jack Nicholson llamaba "fría máquina" a Tim "Siglo XXI" Duncan para intentar justificar las exhibiciones del genio de las Islas Vírgenes en el Staples. Estadísticas brutales acompañan al eterno alma de los Spur, ése que casi parece aburrirse en el All Star, pero ha sido más constante que nadie, manteniendo a su equipo en una élite de lo que no ha bajado. No tenemos precedentes con ese grado de costancia en este nuevo milenio. ¿Ni los Lakers de Kobe? Ni los Lakers de Kobe. ¿Ni los Celtics de Garnett? Ni los Celtics de Garnett. 




Con el paso del tiempo, San Antonio puede presumir de haber ganado y perdido contra prácticamente todos. Batallas de madrugada contra Nowitzki y los Mavericks, polémicas y narices rotas para romper el sueño de aquellos Phoenix Suns que enamoraron al basket, polémicas y faltas no señaladas a favor de "Manudona" Ginóbilli para evitar una dolorosa remontada... A todo se han sobrepuesto. Incluso a cortar cualquier duda de lucha de egos cuando el base galo Tony Parker fue capaz de ser MVP en las Finales contra los Cavaliers. Ni un asomo de resquemor en un vestuario estable donde Manu, Tony y Timmy han sido los referentes y líderes, siendo capaces de disiminuir sus propios números, ceder protagonistas o, en el caso del espectacular Ginóbilli, admitir ser sexto hombre. Todo, en beneficio del equipo. 




Brotherhood. El año pasado, los Thunder, discípulos anventajados de los maestros texanos, fueron capaces de remontarles un 2-0 y plantarse en las Finales. No hubo un incidente. Popovich tuvo un momento de sumo cariño con Kevin Durant y R. Westbrook, felicitándoles por el acceso y dándoles algún consejo, como los que Larry Brown le diera años atrás a él. Los jugadores de negro y plata, aquellos que habían silenciado a la grada de los Hornets del mejor CP3 para ganar un apocalíptico séptimo partido y que pudieron sobreponerse a la II Generación de Bad Boys de la Ciudad del Motor para ganar un final espectacular en 2005, enfilaron el túnel de vestuarios con calma. 



Solamente suelen ser noticia cuando juegan, espectacularmente bien en no pocos casos, al baloncesto. No hay grandes celebridades en su grada desde que se marchó Eva Longoria, tampoco hay proclamados sucesores de Jordan en sus filas, no son, tampoco, especialmente simpáticos...Suelen hacerse con los servicios de individuos sobrios como Antonio McDyess, Steve Kerr o Robert Horry. Incluso cuando traen algún sospechoso habitual como Nick Van Exel o S. Jackson, se convierten en buenos chicos que encima conservan su destructivo talento ofensivo.



Resulta que, durante 14 años, a los Spurs, lo que les ha gustado, es jugar al baloncesto y... nadie lo ha hecho mejor a largo plazo que ellos en los últimos tiempos.




Uno de los equipos más inteligentes que nunca ha visto la NBA.


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