domingo, abril 7
 Volvía a la Ciudad del Amor Fraternal y ésta hizo honor a su nombre. La memoria es efímera y en esa locura que es el deporte profesional, donde ídolos nacen y se destruyen a una velocidad pasmosa,  las estrellas siempre coreadas acaban siendo sepultadas olvidadas a idéntica velocidad. Tal no ha sido el estilo de los fieles de los Sixers y, en abril de 2013, siguen sin olvidarse de Allen Iverson. 





A fin de cuentas, ellos habían avalado a ese muchacho que era tan bueno que podía jugar con idéntica grandeza a basket y fútbol americano. A pesar de la precariedad de medios para que su madre le comprase unas simples zapatillas, The Answer las amortizó en todos los pavimentos donde jugó (y deslumbró) a ojeadores de todo el globo. Es cierto que, en aquel exquisito draft, estaban Stojakovic, Ray Allen, Steve Nash... y el mismísimo Kobe Bryant. Pero nadie en la tierra del doctor J criticará haber escogido al jugador más bajito (con permiso de Isiah) que más y mejor ha dominado en una cancha infectada de gigantes.

 Lucía sus gafas de Sol y una serie de collares de oro, sin abandonar ese estilo rapero y tatuajes que le dan aspecto de peligroso. A AI nunca le ha preocupado lo que piensen de él, más allá de darlo todo en una cancha. Larry Brown, con quien tuvo una relación de amor-odio de la que ya solamente queda lo primero, solamente lamentaba la indisciplina en los entrenamientos, recordando la fe del muchacho en la victoria durante la campaña 2000/01 (donde AI tuvo el nivel de un Maradona o un Jordan) y su entrega en el parquet. 




No pudo llegar el anillo. Cuatro títulos de máximo anotador le contemplaban, también 2 MVPs en All Star, volver a poner a los Sixers en el mapa y el corazón del público. No hay que justificarle, por su mala cabeza, la inmensa fortuna sacada estos años ha sido dilapidada hasta ponerle en número rojos y obligarle a esos coqueteos en Turquía o China. Nunca ha sido su fuerte ni ser responsable ni políticamente correcto, pero bastó la expectación que generó su visita a Barcelona para comprender "el fenómeno Iverson". 



De todos los delfines de Jordan, el fue el primero en ser capaz de regatear al imbatible maestro y pedir no ser comparado... ni con él ni con nadie. Si bien "Sir Charles" le reprochará su individualismo y no haber sido capaz de aceptar la suplencia como sexto hombre, el capitán Jack Sparrow de la NBA, like Frankie said, I did my way. 



AI volvía a casa la semana pasada y todos nos sentimos un poco más de los Sixers... 



Esa misma noche desempolvé sus más de 50 puntos contra los Hornets en cuartos de final de la Conferencia Este, para ver que el pequeño genio seguía en mi memoria, no se había ido a ningún sitio. 



PD. Dedicada esta entrada con cariño a nuestro buen amigo José El Gitano y su equipo, enhorabuena por su triunfo 49-37 frente al equipo de Musa, en cuartos de final y sus 17 puntazos. Nos vemos en el parque pronto.

Publicar un comentario en la entrada