jueves, mayo 2
Siempre me gustó jugar en Salesianos cuando competíamos en el campeonato municipal. ¿El por qué? Los balones. Mientras estábamos calentando, el personal del lugar nos daba unos balones para entrenar. Y eran generosos, daban bastantes... y estaban desgastados. No quiero decir con ello que fueran viejos o que estuvieran en mal estado, botaban muy bien. Pero te dabas cuenta enseguida de que no eran un objeto de adorno, que el equipo con el que te ibas a enfrentar y las otras categorías los usaban activamente.





Por ello, que el pasado sábado se proclamasen campeones en categoría junior masculina es una alegría doble, especialmente por parte de algún rockero del parque de los tele, con el que tenemos gusto en este blog de compartir pachangas y amistad. Hemos escuchado de primera mano las alegrías y retrocesos del campeonato durante todo el año según lo que Dani y los demás nos contaban, percibiendo desde el principio que estos chicos iban en serio (sí, Pablo no tiene bien colocada la camiseta en la foto, pero ha estado en los rebotes que importan). 




Un perfecto ejemplo de la simpatía que despiertan queda de manifiesto con José Fernández García, cariñosamente apodado como "El Gitano" y que nunca nos han puesto un pero por no poder acudir a muchos de los partidos que nos hubiera gustado hacer la crónica, especialmente las semifinales. Nunca un reproche y siempre toda la amabilidad del mundo para pasarnos información, estadísticas... Campeones en todos los sentidos y, es muy de agradecer eso, aparta que es un escolta que hace mates, jugada que yo no podré hacer en mi vida y solamente puedo ver con sana envidia. Ya me he pedido un 1 X 1 para bajarle los humos... no, en serio, gran año el suyo. 




No fue una final fácil, en ningún sentido. En el inmejorable marco del Vistalegre, se midieron a un peleón Udenci, que supo dominar los dos primeros cuartos y no venirse abajo cuando los Salesianos apretaron. Dominio bajo tableros de Macarios al margen, un reflejo de lo tenso de la defensa se vislumbra en el marcador, 30-34. No tomen eso como indicativo de mal partido (al excelso séptimo partido entre Boston y Lakers de 2010 me remito para recordaros que no siempre pasando de los 100 puntos se puede divertir al espectador). 




Por ello, aquí los 5 puntos, 4 rebotes y 2 tapones de José multiplican su valor de forma exponencial, por haberse hecho ante muy buenos defensas y en un clima donde cada cosita, era un pequeño detalle que llevó a un desenlace de infarto. Ambas escuadras querían acariciar la nueva copa por primera vez, y, finalmente, la balanza se decantó por los Salesianos. 



"Ya somos champiñones pero aquí no hay salón de la Fama...", me escribió José, con la cabeza en su sitio, aunque seguro que ha disfrutado mucho estos días. Esto va al CV siempre que vaya al parque y, además, lo más importante es el buen rollo de vestuario que trasmite al hablar de sus compañeros, chicos que han estado en las buenas y no tan buenas, superando muchas cosas para darse esa merecida alegría. 




Como es tradición en el blog Never Shall me Down, repetimos la fórmula ceremonial: ¡Abran paso al campeón! 



Gracias por compartirlo con nosotros.
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