sábado, junio 22
De pequeño me gustaban las películas del Oeste porque, el sheriff solía vencer a los forajidos, pistoleros a sueldo y todo villano que rondase por el apacible pueblo. Durante su trayectoria en la ACB, Manel Comas se ganó holgadamente el apelativo de Sheriff. Recién leídas algunas de las batallitas de Astérix para la revista Gigantes, una extraña sensación recorrió mi cabeza. ¿Comas desaparecido? Los sheriff no morían en aquella historias, conseguían salvar el día, como Comas lograba con presupuestos modestos, defender su cancha de potencias como Madrid o Barça. 



Muchos pensamos que el cáncer no podría con el sheriff más deslenguado (definiciones como NAF se quedarán para siempre en la enciclopedia Montes), no obstante, a veces, incluso los héroes caen, pero nos dejan el perenne recuerdo. De cualquier modo, estos últimos meses han parecido querer enturbiar la trayectoria de uno de los analistas más preclaros de TVE a la hora de hablar de las pizarras de sus colegas de profesión. No, no fueron unos días fáciles para Manel Comas. 




Y nadie lo ha expresado mejor que Juan Manuel Iturriaga, el mítico jugador de la selección española, Real Madrid y Bilbao. En el artículo de su excelente blog, El Palomero nos traslada al gran personaje que creo Comas, un individuo más cercano en físico a Astérix que a Vercingetórix, pero, que al igual que el mítico galo, gracias a su inteligencia y fuerte carácter, convencía a individuos de más de dos metros, que las cosas debían hacerse por su camino. Itu no olvida y también resalta su memoria de elefante, las mil anécdotas que este estratega de la pista cosechó. Su mítico (y justificado) enfado con una falta absurda pitada a su Badalona frente al Barça de Pesic, en la temporada 2002/03, evidenciando al árbitro, al decirle como Robert Dueñas bajaba resignado, como el pívot que sabe haber fallado un tiro fácil... Comas veía y entendía esos detalles como pocos. 



No es extraño que Pablo Laso, a quien Comas eligió recientemente como uno de sus bases preferidos, dedicase la reciente Liga a la memoria de su mentor. Por desgracia, por encima incluso del terrible cáncer, una sombra terrible se cernió sobre Manuel Comas, que casi hizo que los aficionados del baloncesto viéramos que se hablase de otra persona, no nuestro sheriff




La acusasión fue terrible y produjo sensaciones similares a las que muchos sentimos cuando uno de los jugadores que más nos gustaba (y sigue gustando en la cancha), era acusado en 2003 de unos terribles cargos. La presunción de inocencia es algo que nunca se podrá discutir, de la misma forma, que por el bien de todos, se desea que todo se aclare y, ojalá, la reputación del sheriff fuera tan buena como parecía.





Quizás fue la estocada que le faltaba a aquellas alturas de su carrera. La cabeza rapada era el primero de los síntomas de aquella terrible enfermedad que acabó con el apasionado míster barcelonés. Seguro que fue más fácil ganar la Copa Korac y la Recopa, que afrontar aquella semana horrible. 



Preferimos recordar aquella última conversación su cariñosa conversación telefónica con Manel Rivas, uno de sus pupilos predilectos, junto con Laso y la ilustre compañía que sembró en territorios como Baskonia o la Penya. 




Simplemente rezar porque algún día se destape toda la verdad sin tapujos y, ojalá, seguir observando que el sheriff, seguía venciendo a los malos... 


ENLACE DE INTERÉS:

http://blogs.elpais.com/baloncesto/2013/06/manel.html#comments
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