viernes, junio 21

Estábamos de enhorabuena. Tras una final ACB a cinco partidos, aún quedaba una bailarina en el baile... y qué danza. Quedaba pendiente el séptimo partido en Florida, donde los Miami Heat y los San Antonio Spurs batallarían nuevamente, tras unas semanas antológicas, donde la defensa y los nervios de acero se han puesto a prueba. No hay palabras para describir una de las mejores Finales que hemos podido ver en directo en el blog, pero lo intentaremos... 






Los reyes del Este




Miami se ha paseado durante la fase regular. Desde que el Big Three de Boston se mostró como una roca insalvable para los talentos individuales de Lebron, Wade y Bosh, la réplica de Pat Riley creó una escuadra a base de aplastante talonario, que quizás no enamore, pero ha logrado la hazaña de tres Finales consecutivas. Solamente el mejor Nowitzki logró batirles, pero, este año, solamente unos bravísimos Indiana Pacers lograron forzar un choque decisivo, donde, al fin, los prometedores muchachos de la tierra de Larry Bird, cedieron. 

Ha sido la confirmación de la supremacía de Lebron, capaz de convertir a todo un ídolo de los Heat como Wade en el segundo espada. Con fichajes como "El Pájaro" Andersen o Ray Allen (el excelso lanzador que quizás volverá a los Celtics este verano, para cerrar una cuenta pendiente), han sido, como hubiera dicho Phil Jackson, el mejor equipo que el dinero podía comprar. No obstante, en 2013, se ha encontrado con una horda texana legendaria... 





El revólver texano



"Espero que no les queden más balas...", la frase la pronunció uno de los enemigos predilectos de los de Popovich.  Cuando Kobe Bryant habla de San Antonio, lo hace con una mezcla de rivalidad, admiración, respeto, competitividad... y un ligerísimo brillo de "estos tíos nos pueden ganar aunque seamos más jóvenes". Desde 1999 hasta 2013, los Spurs son uno de los rodillos de la Liga. A diferencia de los temibles Pistons, los de "El Álamo"  no se han disuelto antes de tiempo, contra el terremoto de los Lakers en 2004, ellos han actuado con sensatez incluso en descalabros en primer ronda... Incluso angelitos endemoniados con Stephen Jackson o Nick Van Exel, han mostrado su talento como siempre y controlado su carácter a las órdenes de Popovich. 




Los Spurs quizás hayan tenido suerte con los arbitrajes frente a los Suns de Nash, también sería lógico pensar en mala fortuna con los de gris en las Finales de Conferencia 2008... Han jugado innmuerables séptimos, saben remontar, sufrir canastas imposibles (Derek Fisher) o remontar series impensadas. Las han visto de todos los colores, a veces no les hemos querido todo lo necesario, pero, siempre, siempre les hemos respetado. Incluso cuando jugaban contra "mis" Mavs, siempre sentías un gatillo apretarse cuando salían los texanos. 




Antoni Daimiel elogió en su reciente libro la capacidad de aprendizaje de G. Popovich, ese sargento militar que ha acabado siendo todo un señor de la guerra, experto en saber ganar y perder. Aprovechando la baja de The Black Mamba, arrasaron a los de púrpura y oro. Golden State puso en demasiados aprietos a unos viejos rockeros que mostraron saber correr... Y los sorprendentes Grizzlies recibieron la torta brutal. San Antonio aprendió de viejas eliminatorias y llegó con la gasolina, para enfrentarse a la mejor escuadra, nombre por nombre de la Liga (contemplamos también el DNI y la fecha de nacimiento). 


¿Te gusta competir?


La primera y agónica canasta de Tony Parker mostró que G. Popovich tenía muy estudiada estas Finales. Gracias a Indiana, sus cansados guerreros afilaron armas y salieron con una defensa lacedemonia, para demostrar que Lebron puede ser humano. Fue una daga para los de Florida y provocó que desde ese momento, los de Spolestra se encontrasen contra-remolque en una serie que se iría poniendo muy cuesta arriba. 
El segundo día, Miami apabulló físicamente a los texanos. El rodillo físico de Miami mostró que, cuerpo a cuerpo, los poderosos Spurs ya no eran los de antaño. Pero, de vuelta a "El Álamo", Popovich presentó nuevamente su categoría como técnico. Green, Leonard... jugadores a los que en este blog, entre otros sitios, no hemos dado bola, pero que emergieron como una banca extraordinaria y competitiva. La humillacón sembró todas las alarmas. Nuevamente, 1-2 y caras largas en el Big Three de los Heat. 




Fue el momento de Spolestra, ese hombre que vive en dos mundos, por un lado, nadie tiene más opciones en la pizarra, gracias a la gestión de los despachos... pero, no lograr el anillo, es un fracaso enorme, cuando tu equipo tiene como tercer mejor jugador a un tal Chris Bosh. El joven técnico calmó los ánimos y afirmó que le encantaba la presión de un rival del calibre de San Antonio. Calmadas las aguas y Lebron y Wade a lo suyo, colocando un 2-2 que justificaba las palabras de Popovich, alabando el IQ de un James que había mejorado mucho con respecto al exuberante físico de las Finales 2007.




Cuestión de suerte... y talento



Con 2-2, "Manudona" necesitaba ese partido. Como en las Finales de 2005, cuando la vigilancia se centraba en Dunca, el argentino, junto con el excelso Parker, apareció para rescatar a los locales del huracán de Florida. El 3-2 hizo a muchos en la tierra de W. Earp, soñar con el quinto título de una franquicia totalmente histórica, que ha vivido más de una década en un cuento de hadas. Pocos han sido más culpables de esa bonanza que Ginóbilli. Por eso, para este príncipe azul de las entradas a canasta, sería tan duro el sexto día.... 
Nadie prestó atención a aquel tiro libre, por lo menos no la debida. Con un Duncan de otra galaxia (ignoramos si está en proceso de divorcio o no, pero este hombre jugaría cuerdo en un mundo enloquecido, tiene la consistencia de AC Green con la explosividad de Karl Malone), los Spurs tenían la Copa. Popovich estaba en plan "me encantan que los planes salgan bien", en cancha hóstil, volvía a tener más piezas que su aventajado alumno Spolestra... Pero, cuando "El Rey falló" Chris Bosh justificó su sueldo para encontrar a Ray Allen. Lo que hizo el mítico triplista pasará la Historia. Aquel día, el título que era pleno derecho de los del Álamo empezó a tomar el color de Florida. San Antonio no fue él mismo en la prórroga y X Ray dejó otro lanzamiento de dibujos animados. He got a game




Quedaba el séptimo día y volvieron a luchar. Lebron, Wade y Bosh, con apariciones heroicas como la de Shane Battier, excelso, inteligente y sanamente oportunista. Popovich, amparado en su caja de sorpresas, llegó donde quería en una de las canchas más difíciles de la historia... último cuarto, dos puntos abajo y Tim Duncan en el poste bajo... el aro escupió lo que uno de los mejores de la Historia siempre anota... hizo un palmeo muy sensato que se perdió fuera. Lebron no podía desaprovechar ese regalo de los dioses y anotó una suspensión jordanesca, porque el 23 seguiría siendo el fantasma de Hamlet cualquier madrugada, porque todos quieren compararse al de los Bulls. 





Quizás los Spurs lo perdieron en el sexto. Tal vez los Heat simplemente ganaron el séptimo porque son muy buenos. Siete madrugadas para decir que dormir es de cobardes, para gozar de dos escuadras tan opuestas como apasionantes... Manudona, Tony, Shane, El Pájaro, Ray, Bosh, Flash, Leonard, Diaw... Y por encima de todo ese elenco de astros, Lebron y Duncan. Ver a Timmy golpear el parquet por una décima de segundo, permitiéndose ser humano, lo acercó mucho más a quienes siempre apreciamos su talento pero empatizamos con su frialdad. Que no lloré el siglo XXI, su legado estará entre los más grandes y nadie puede tocar su increíble reputación, mucho menos un tiro o un resultado... 





Miami se entregó a la noche eterna, porque los títulos los gana el vencedor, pero los hace legendario el rival abatido. Como escribió El Maestro Zen, hay algunos con asterisco, pero los Spurs han demostrado al mundo que vinieron para quedarse, como uno de los equipos más inteligentes del juego. 





Dentro de unos meses, pocas cosas apetecerán más que revisitar estos siete maravillosos partidos.
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