lunes, septiembre 23

Fue una jugada más, pero marcó un abismo de diferencia, quizás, la que distingue al campeón de un excelente oponente. Tony Parker estaba comandando a Francia en una apretada semifinal frente a España. Había vencido su marca y se elevaba para lanzar una suspensión, como las que anotado  sin fin a las órdenes de los San Antonio Spurs. Su compañero, que ha entrado para el posible rebote, no se da cuenta de que su avispado base, en un momento de inspiración genial, cambia su decisión y le deja totalmente solo, mientras las ayudas de Orenga se centran en el ex de Eva Longoria. 




La bola cae a ninguna parte, ¿de quién es la culpa? Teniendo en cuenta que Parker se está exprimiendo ante un oponente que tenía la medida cogida a las tropas galas, uno podría esperar un instante de divismo, un pequeño aspaviento, una bronca de más... "Soy la maldita estrella y cuando yo tengo el balón nadie deja de mirar el esférico". Nada de eso. El genial playmaker baja tranquilamente a defender... Cuando el MVP de tu escuadra (y a la postre del Eurobasket), marca el rumbo de esa forma tan ejemplar, el resto se impregna de savoir faire





Habían perdido mucho y, eso, contra lo que piensen los pragmáticos, ha dado una madurez inusitada a un proyecto que ha sabido mantener a su entrenador y permanecer hambrientos. Aquella plata contra España fue el prólogo de una historia que ya sufrió dos serios reveses ante la Lituania de Jasikevicius y la Grecia de Papaloukas. Comandados por su estrella NBA (pero no ha sido el único con ADN de la auto-proclamada mejor Liga del Mundo, pensemos, sin ir más lejos, en el versátil Boris Diaw), con un coach experto y conocedor de su plantilla, La France llegó con el cuchillo entre los dientes, para tomar su Bastilla en el podio, batiendo a la siempre agradable de ver Lietuva, señores dentro y fuera de la pista, gracias a su maravillosa afición. 



Fue una Final que no hizo justicias a los méritos de los bálticos a lo largo del torneo, pero, tras un primer cuarto de respeto y tanteo de poder a poder, quedó claro que Nando de Colo ya nunca más será recordado por haber anotado aquella canasta sobre la bocina que tal vez algunos piensan debió fallar frente a Grecia. Ahora, era una pieza fundamental de una selección espléndida que confirmó todo lo que apuntó en su ejemplar preparación. Mérito para sus fisios y preparadores, pues, pocas veces un conjunto ha exhibido en un Eurobasket unas condiciones atléticas tan sobresalientes, sirva la prórroga en las semifinales como muestra...




Afirmaba el italo-esloveno G. Fucka, de grato recuerdo en Can Barça, que había sido un Eurobasket de calidad heterogénea, pero que el podía había sido justo. Ciertamente, hemos echado mucho de menos la cabeza privilegiada de Turkoglu en unas tropas otomanas que no han desplegado su mejor basket en tierras eslovenas, lo mismo se puede decir de una Serbia que se está abonando peligrosamente a la condición de joven aspirante y a la que quizás está faltando algo de mentalidad los últimos torneos... Tampoco estaba Dirk Nowitzki, Robin Hood... No obstante, afirmar eso, que ha afectado al nivel global de los enfrentamientos, no debe desmerecer nada los méritos de una Francia donde nombres como Gelabale han dado un paso al frente decisivo, así como los Pietrus y cía.



¿Y España? Bien, gracias, podíamos decir. Llevan razón los miembros del staff de Orenga y los jugadores que han lazado la pullita amistosa de que algunos nos podemos haber acostumbrado al plato de caviar diario, pues si no, no se explica el resquemor de algunos sectores por un bronce, medalla que había que ganar ante Croacia, selección que no es una broma, como pueden testificar los helenos, quienes disputaron en la segunda fase un choque a cara de perro con ellos que fue uno de los mejores enfrentamientos del torneo. 
 
La escuadra hispana tuvo instantes de interés y otros de duda. Pau Gasol, Garbajosa, Jiménez, Navarro... Era inevitable notar cierta fuga de talento por el avance de Cronos ante los privilegiados júniors del oro lisboeta. No obstante, Marc Gasol dejó días para el recuerdo como su exhibición (a la postre, no se tradujo en victoria) ante la sorprende Italia, aunque su último lanzamiento ante Francia debió ir a un exterior más veloz, Rudy dejó algún mate a pase de su compinche El Chacho, aunque su selección de tiro sigue siendo cuestionable en momentos de máxima presión... El más sobrio un Calderón que hará felices a los Dallas Mavericks. Este tercer puesto es una recompensa especial para individuos tan sacrificados como Xavi Rey, San Emeterio, Gabriel... Se lo han currado y tenían una sombra muy difícil que suplir.



Torneo extraño, pero, donde, por la espléndida banda de jazz blue, con el genial Tony a la batuta (los Miami Heat nunca estarán lo suficientemente agradecidos a sus molestias en una Final NBA que quizás con este Astérix, hubieran sido de desenlace distinto para los texanos), nos quedará el recuerdo del primer y excelente oro obtenido en esta competición por el conjunto que mejor ha afrontado este campeonato. 
 


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