domingo, octubre 6

Intensidad en dos días muy concentrados en El Buesa Arena, quizás demasiados. Tras el parón veraniego, mucha tralla para los mejores conjuntos de la ACB. No obstante, sirvió el espectáculo de la Supercopa para deleitarnos con un Madrid que convirtió a un buen equipo como el Bilbao, en un juguete roto que vivió una demoledora contienda frente a la maquinaria bien engrasada de los de Pablo Laso. El triunfo en la pasada ACB fue balsámico y el título ha dado tranquilidad y continuidad a un proyecto ambicioso que ahora mira Europa con ambición y responsabilidad. 




Por su lado, los azulgrana llegaron con muchas caras nuevas, que el metódico Xavi Pascual irá engrasando y compenetrando. Sonó a ganar quitando piezas, el hecho de que los blaugrana se presentase con Lampe, símbolo de un Laboral que finalmente no pudo ante la mejor plantilla del Barça, pero esta temporada es muy larga y en Baskonia habrá revancha. Ante el Madrid, los campeones de Copa no pudieron mantener el ritmo merengue, pero utilizaron con maestría la tensión de la expulsión de Carroll con Sada para meterse en el encuentro y exigir un desenlace de infarto. 




 
Habrá guerras este año, eso sucede cuando se trae a dos pívots helenos y curtidos en mil batallas, a la par que ya hay viejos rockeros como Darden o Slaugther. Echaremos de menos en la Ciudad Condal a MVPete y Sarunas Jasikevicius, símbolos auténticos del Palau que no han salido por la puerta que merecían. Como fuere, el tiempo debe darles la oportunidad de recibir la ovación que todos deseamos darles por su compromiso innegable con la camiseta. 



Más allá de los recuerdos y el trash talking, la Supercopa se decidió por el talento, a cargo de un base canario que se las sabe todas, Sergio Rodríguez, sigue, barba incluida, justo donde lo dejó. Es quien encuentra a Felipe Reyes cuando se le necesita y el que desatasca las defensas rivales, quizás incluso más que el propio Rudy Fernández. Es el termómetro y la varita mágica de una escuadra que se encomienda a él cuando nada más funciona. 



Echamos en falta a Juan Carlos Navarro y Lorbek (año decisivo para el esloveno, su rendimiento y elevada ficha serán estudiados con lupa), pero, no es menos cierto que habrá muchas más oportunidades de que los dos archirivales crucen espadas nuevamente, buscando continuar la racha o tomarse la ansiada revancha. Laso y su cuerpo técnico pudieron confirmar en Vitoria que han roto la fuerte hegemonía del conjunto catalán durante muchas temporadas. 




Afortunadamente, esperamos que no sea un bipolio eterno. Joan Plaza siempre es sinónimo de buen baloncesto e inteligentes rotaciones, además, en el norte se armarán buenos equipos y, en suelo hispalense, un viejo zorro de los banquillos, Aíto García Reneses, se encargará de dirigir a una plantilla tan bisoña como talentosa e ilusionante. 



Pero, de Aíto y su visita a Córdoba hablaremos en próximas entradas... 




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