lunes, mayo 19



No hay mejor ni peor amante para un fin de semana. La Final Four es una versión de juego de tronos: o ganas o mueres (deportivamente hablando). Cuatro escuadras, reinas del Viejo Continente, desafiándose en tres días, dirimiendo por talento, trabajo y suerte el esfuerzo de un año durísimo. Cada uno dejó su particular huella en suelo transalpino. Destacamos lo siguiente en el parquet lombardo: 



Tyrese Rice Versus Sergio Rodríguez



Sin duda, lo mejor que nos dejó la F4. El base reserva del Maccabi se convirtió en el héroe inesperado, pero no solamente de la final. Personalidad, tiro, carisma y presencia para enardecer a la multitudinaria afición del legendario equipo amarillo. Fue clave en la campanada ante el todopoderoso CSK, aunque su momento será siempre la prórroga ante el Real Madrid. Igual que Larry "La Libélula" Wright cambiando él solito el devenir del glorioso barcelona de Epi en la Copa de Europa, el pequeño estadounidense demostró que fue quien más corazón puso, un torbellino de emociones para 14 tantos en el primer período extra del partido decisivo (sí se había dado en algún encuentro de tercer o cuarto puesto...). 



Frente a él, Pablo Laso opuso a Sergio Rodríguez, quizás no tantos minutos como los amantes del baloncesto querían. El canario confirmó su estado de forma, su lucidez manejando el esférico y su increíblemente mejorado tiro. El MVP de la competición no lo regalan por pasear en la acera. "El Chacho" sacrificó todo por la entidad blanca, incluyendo su quinta falta personal. Una lástima, el excelso playmaker hubiera podido otorgarnos más piques con Rice... Acabaron abrazados, en una muestra de fair play que será recordada mucho tiempo. 



Las dos luces más brillantes de una F4 que consagra a un entrenador como pocos... 


El General Invierno



Fue una rueda de prensa emocionante. Un mensaje optimista, cita a Steve Jobs incluida, y caballeroso. El técnico ruso admitió que no hubieran podido ganar al Real Madrid en una serie a cinco partidos. Dio gracias a los merengues por su fantástico año en la Euroliga (un equipo irrepetible, una racha de 60 victorias de 67 partidos entre todas las competiciones). David Blatt lideraba al underdog del torneo, un Maccabi alejado de su gloriosa leyenda, incluyendo un pésimo arranque en la liga israelí. 



Un técnico con amplio bagaje de victorias y derrotas. Fue maravilloso ver a sus pupilos tirarse por los balones perdidos, su fe en remontar tantos encuentros (claro homenaje al magnífico Olympiacos, las bestias del Pireo que reinaron por dos años en este torneo) y aceptar la falta de aprecio que (este blog el primero) que crítica y público le dieron. Se habló más de los posibles fallos de Messina que de su pizarra, la lealtad de su tropa y el liderazgo espiritual del Robert Horry europeo, ese David Blu que ya se las sabía todas cuando era el sexto hombre de las maravillosa máquina de Sarunas Jasikevicius y Tony Parker en La Mano de Elías a principios del nuevo milenio. 



El Madrid, el mejor ataque entre los cuatro candidatos, se vio obligada a sufrir gomas y endiablados cambiados defensivos. A un inspirado poeta, Blatt y sus espartanos le obligaron a tener que medir cada estrofa, sin dejarle esas musas que nunca le abandonaban en el triple. Y, cuando nada de eso parecía suficiente, la prórroga encontró al héroe extraordinario en Rice... Pero no fueron solamente Blatt y el MVP de la F4, fue el torneo de Baby Shaq (machacado por los colegiados), Hickman, Smith y otros valientes de una Cenicienta con vizcaína bajo las enaguas. 


Dulce sexta Euroliga para el Maccabi, el cual ha estado en muchas, tropezándose y alcanzando la gloria... Y, sin duda, el reverso de la moneda fue...


La tormenta perfecta



Tardarán en olvidarlo unos y otros. Mirotic y compañía se colocaron en los anales del santoral blanco. Desde su aterrizaje con su proyecto, Pablo Laso tenía la misión de acabar con la hegemonía ACB de otros conjuntos (Unicajas, Baskonia...)... pero, especialmente Barcelona. Una bestia negra a la que han ido domando cada año, paulatinamente hasta revertir el proceso. Los de Xavi Pascual perdieron la Copa, aunque la lucharon honorablemente. Nada de eso ocurrió el viernes... 



La imagen desolada de Juan Carlos Navarro, símbolo de algunos de los momentos más hermosos de las canastas culés, expresaba la descdicha mejor que nadie. El Madrid encontró el sitio y el lugar idóneo para clavar una profunda daga en un equipo que no estaba haciendo un gran año, pero del que siempre se alabó su capacidad competitiva. Fue un segundo tiempo de gloria y pesadilla, donde Llull y cía tiraban a una piscina, mientras el Barcelona quiso correr ante la caballería de Alejandro, únicamente para que le pisoteasen los cascos de los caballos. 



No importó la mejora ante el CSK en el partido más triste de disputarse. Habrá verano movido en los despachos culés, no únicamente en fútbol. La mayor paliza jamás recibida en el magno evento vino de la mano del mejor Madrid posible. Se intuyen cambios y el fin de un ciclo y toda una época en el Palau... 



También lo será en las nieves de los zares... 



Broche oxidado para una carrera dorada... 


Muchos especulaban con un Madrid-CSK como la finalísima de las venganzas. La capital española es uno de los pocos lugares donde Messina no cuajó. Uno de los maestros de los banquillos europeos se despidió de Moscú con amargura. Ni un partido ganó un bloque que siempre parece una apuesta segura. La fe del Maccabi les apeó y un Barcelona abatido sacó energías para robarle el encuentro del honor. 



El técnico italiano ha cambiado en su filosofía vital por recientes cuestiones personales, dio muestras de ello en su entrevista a Gigantes. Incluso ha parecido más distraído y lento en algunas decisiones, él, que se caracterizaba por sacar petróleo de las situaciones más adversas. No ha sido una campaña ni un final a la altura de lo que uno de los mejores estrategas del basket control merecían. No obstante, así sucede, ni siquiera Phil Jackson pudo retirarse por la puerta grande... 



Los titanes rusos deberán aguardar un nuevo año para obtener la competición que les obsesiona. El Barcelona deberá aspirar a reconstruirse para borrar una afrenta que será recordada por aficionados y rivales. El Madrid, deberá ver cuántas de sus estrellas permanecen y lanzar un nuevo asalto a la F4, con el dolor de la segunda caída consecutiva y la esperanza de que se celebrará en sus dominios. La conmovedora imagen de Felipe Reyes sin poder articular palabra fue el epílogo de lo mucho que había deseado su equipo aquel último escalón.



Hablaremos de eso, pero hoy toca felicitar a una nueva fiebre amarilla, a esa escuadra que nos sorprendió a todos... Chapeau. Rice y Blatt lideraron a unos macabeos que tocaron el cielo tras tres pruebas mortales (un poderoso Milán en semis con factor cancha y la promesa de jugar en su tierra y sus dos potentes adversarios en un fin de semana endiablado)... 

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