lunes, junio 16

La picadura de la serpiente



Lo sabían. No les pilló por sorpresa. El fabuloso primer cuarto de Lebron James entraba dentro de los sistemas de Popovich. Duncan descansando tras los primeros minutos, ninguna señal de alarma. San Antonio volvía a oler su quinto anillo, pero no vendieron la piel del oso antes de cazarlo. Miami llevaba cuatro Finales consecutivas y eso no se regala. Simplemente, esperaban su momento. También a su héroe. Fue Kawhi Leonard, nada que objetar en el vestuario. Otras veces, Parker, ora, Ginóbili. Casi siempre, Timmy. No importa un nombre individual, son un bloque compacto. 





Cada uno sabía cómo cerrar su quinto partido. Tiago Splitter cerraba el camino al aro de "Flash" Wade, el jugador más querido por la grada de Florida (Lebron es el mejor, pero D-Wade estuvo en aquel primigenio anillo de 2006), mientras Manudona hacía un mate a costa de Ray Allen, el excelso triplista, el hombre que fue el principal culpable de perder las pasadas Finales con su milagroso triple. Lección aprendida. Dureza mental. Laforce siempre vuelve, ya se lo decíamos... 



Pasaban los minutos y el rey de la NBA no se lo creía. Spolestra tampoco. No le ha pasado nada a los Heat. Han hecho una temporada regular notable y unos grandes playoffs en el Este, quizás a costa de la inmadurez emocional de unos Indiana Pacers que distan abismos de la capacidad mental de estos Spurs. San Antonio ha arrasado, pero porque habrían podido con cualquiera en este estado de forma. Cabe quitarse el sombrero ante Dallas, los únicos capaces de llevarles a siete; hoy, lo vemos como la puesta a punto de un engranaje maravilloso. 




Acabó cómo deben hacerlo las Finales. Con una leyenda como Bill Russell entregando el trofeo a un chico humilde, pero que es un regalo cuando juega al baloncesto. Lebron abrazándose a Duncan y Parker. Habrá culebrón en los dominios de Pat Riley, mientras Texas sonríe ante sus muchachos. El Maestro Zen, loado sea su triángulo, puede seguir poniendo los asteriscos que quiera, pero han ganado una guerra extenuante. Los Lakers de Kobe y Shaq, luego de Bryant y Pau, los Pistons de los dos Wallace, los Nets de Kidd, los Celtics del Big Three, Dallas y su Nowitzki, aquellos Suns maravillosos de Nash... Han combatido a todos esos grandes y honorables ejércitos, ganando y perdiendo. Pero han resistido siempre, la cerrara de fondo de dos décadas tiene un único amo y señor...


Felicidades, Timmy


Habla poco. Cuando lo hace, dice cosas con mucho sentido. Un amigo mío me lo describía mejor que nadie: "Es la estrella más atípica de la NBA". Duncan no mete voces y tampoco grita para que no le griten, como decía Daimiel. Tiene cero celos del merecido MVP de Leonard, tampoco le importó el de Tony Parker en 2007 o que Ginóbili se lo hubiera llevado en 2005. Karl Malone, aquel ala-pívot legendario, no duda en adjetivar como "maravilloso" al genio atípico de las Islas Vírgenes. 




Poco sabemos de su divorcio. También se habló de rumores de alcoba y tendencia sexual en biografías de ex compañeros. No podría importarnos menos. Tim no ha comercializado con su vida privada, ha jugado acorde con las reglas, ha sido un caballero y las personas amantes del basket respetan eso por encima de todas las cosas. Con permiso de Robinson, es el estandarte en El Álamo, como Stockton lo fue de Utah o Reggie de Indiana. Lo único que es verdadero 100% del 21 es su juego, ahí es donde no se admiten discusiones posibles. 



Han sido batallas y batallas por la hegemonía en su puesto. Malone se lo puso muy complicado siempre, pero Popovich y él no tuvieron problemas en entrevistarse con él en verano de 2004 para reclutarle. Garnett y él, la noche y el día, regalaron enfrentamientos donde el talento y los nervios se pusieron a prueba. Antiguos Spurs hablan de Big Ticket, pero Timmy, las pocas veces que lo ha hecho, solamente ha mostrado respeto por el power forward más explosivo que se recuerda. Pau y Marc le admiran, Sheed siempre le sacaba una discreta sonrisa a media pista. Cuando en 2005 y 2006 le decían al rey de las técnicas que era de los pocos que le frenaba, Rasheed, chulesco por definición y etiqueta negra por devoción, se bajaba por una vez de su papel macarra: "Lo único que sé es que el mejor jugador del mundo sigue saliendo cada noche a hacer su trabajo". Shaq, físicamente el más temible, admite que es de los pocos a los que pondría a su altura como líder. 




Ahora ha bailado con C.Bosh, otro de sus delfines. Seguro que también tiene respeto por el honesto esfuerzo de jugadores como Haslem. Aquella bandeja el séptimo día está olvidada. Esta vez no estaba Horry para acudir al rescate, pero San Antonio se encargó de tener colchón de puntos para no pasar nervios. El Siglo XXI respiraba tranquilo, que los demás sigan hablando... Ahora, como fiel de los Mavs y los Pistons, solamente puedo decir: "Timmy, leche, tómate unos días de vacaciones a ver si nos dejas volver a tocar algún anillo, mamón"


Teniente alcalde de tacañón

Fue discípulo aventajado de Larry Brown, quien casi tuvo que perdonarle cuando Popovich se excusaba por ganarle un séptimo a su maestro. El inefable Andrés Montes se burlaba del teniente-alcalde de tacañón con sentido del humor. O´Neal le acusaba de mandarle a la línea de tiro libre. Popovich es un ejemplo del refinamiento de la edad, de la inteligencia natural y la capacidad de aprendizaje. El rígido sargento de hierro dio paso a un alcalde ilustrado, un cortesano refinado y un general del Renacimiento. 



Ha ido aprendiendo cada año. El Pops que ha manejado a la perfección a Belinelli no es el mismo que no encajaba con Parker y Ginóbili. Su viaje a Argentina para conocer de dónde venía Manu fue una declaración de intenciones. El mejor símbolo de la mística Generación Dorada y su míster han pasado por vaivenes en su matrimonio (suplencia, discrepancias estratégicas, visión del juego...), pero han salido reforzados. Ver a Manudona pensar tan bien y templar cuando hace falta hace añorar poco al explosivo y alocado talento de antaño. Ver a Popovich apostando por el juego de pase al estilo Sacramento Kings y exculpando a Manu de la eliminación ante los Grizzlies de Marc (el momento más bajo, el terremoto en primera ronda que hubiera acabado con todos, menos ellos) hace rememorar ese cuadro de Goya: Todavía aprendo. 



Parker por su lado es otra metamorfosis lógica, una demostración de que los buenos vinos deben guardarse en bodega para las ocasiones especiales. Se cuidó mucho para no tener las molestias físicas de 2013. El chico talentoso pero del que abusaban Jason Kidd y Chauncey Billups se ha ido, ahora queda el MVP del Eurobasket y de Finales, un revolucionario francés que lleva corona cuando decide dar una marcha mayor o menor al partido. Tony, si te quieres venir al Palau algún año, siempre hay hueco, ¿vale? 



Ha sido la que les faltaba. La última heroicidad de unos obreros talentosos y honestos. Tras años haciendo la mejor prosa, los ensayos más sesudos, Popovich y su cuerpo técnico han liquidado el fantasma de su única rémora: Ganan, pero no enamoran. Ese oprobio ha sido desterrado. Desde los Celtics de Bird o Magic no veíamos circular el balón así en unas Finales, desde los Bulls de Jordan nadie ha transmitido esa senación de victoria... San Antonio tiene la única victoria que le restaba, la de embobar a propios y extraños son su juego. 


Saben de lo que hablan

Siempre le aplaudían. T-Mac estaba en lo más profundo de la rotación de aquellos Spurs. Sin embargo, la afición sabía que estaba ante un grande de los de verdad, maltratado por las lesiones. Una muestra de respeto, de la Vieja Escuela. El mismo que muestra la franquicia cuando un jugador no tan conocido para el gran público como Patty Mills se convierte en imprescindible en el esquema de juego. Si trabajas, siempre tienes un hueco, todo el mundo es recuperable para la causa... 



Boris Diaw pertenecía a una vieja Némesis, aquellos estéticos Phoenix Suns, pero algún kilo de más y viejas batallas no han pesado en su incorporación a sus antiguos oponentes. Diaw volvió a su mejor versión, a lucir por su versatilidad y encandilar por sus pases. Ya rejuvenecieron a Antonio McDyess, saben lo que hacen en ese viejo taller. Matt Bonner sería cortado por varios equipos de Euroliga por sus condiciones físicas, en San Antonio, enchufa triples como si fuera lo más fácil del mundo y le da igual jugar dos minutos que veinte. 



Algunos como Green tuvieron más minutos. Otros, como Joseph, menos tiempo en pista. Daba igual, estos muchachos juegan por el nombre que hay delante de su elástica, no por el de la espalda. Daye tuvo asimismo sus seis minutos de gloria. Duncan afirmaba que todo volvía a estar en su sitio, Popovich halagaba a la organización de Miami y calificaba el triunfo como el más hermoso de su trayectoria, aquel extraño y hermoso viaje que comenzaron hace tanto tiempo... 




"We like our players to play for fun and to be happy rather than afraid. It's like that in any business. If you have employees who work through fear, you're not going to get any ingenuity out of them. You're not going to get any employees who will take a gamble or come up with ideas. All you'll have are robots that are going to do their jobs, have a low-key approach, stay out of trouble. They'll put in their hours and go home. But I'd rather have it the other way"- Red Auerbach. 


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