lunes, junio 23

Juan Carlos Valerón lo sabía. Había estado en muchas guerras. El extraordinario veterano, internacional con España y símbolo de un Depor eterno, pedía calma al sector más encendido por su afición. El conjunto canario se disputaba un año de trabajo bien hecho, la eliminatoria contra el Sporting y una intensa disputa por la ansiada última plaza que daba a la primera división española. "Hasta que no pasa el último cura, la procesión no acaba", palabra del añorado Manolo Preciado, pocas veces tuvo más fundamento que ayer. 




Entonces ocurrió. Un gol de Dávila para poner carpetazo a 42 años de espera. El Córdoba había evolucionado desde el conjunto que se encontró con un Valladolid superior la pasada edición de playoffs. Saber competir sería el resumen. Ha sido un año raro en el Arcángel, séptima plaza, metiéndose a última hora, pero en una clara línea ascendente. Hasta el último segundo, la antigua capital del califato creyó que era posible. 



Desde la época en que el elegante y poco acelerado Del Bosque regalaba su clase antes de volver al Madrid, no se veía la ciudad en una de estas. "El Chapi" Ferrer sonrió y se tiró al césped. Lo había vivido en Barcelona y Chelsea, aunque nunca ha parecido tan complacido, probablemente por la dificultad de la empresa. Posteriormente, en rueda de prensa, felicitó a la isla de las Palmas, fácil comprender su dolor teniéndolo tan cerca. "Hoy nos ha tocado a nosotros". El antiguo compañero de batallas en el lateral con Sergi, deseó que su adversario volviera a Primera el año siguiente. Un señor. 


Y es que a nadie le hubiera extrañado que le hubiera salido cruz al conjunto de negro. Un viejo rockero como Raúl Bravo había salvado un casi imparable segundo gol que hubiera sido la estocada definitiva. Salió Xisco buscando ese oportunismo que siempre tiene. Los jugadores arriesgaban amarillas, mientras el reloj corría a favor de los amarillos, quienes empezaron a acariciarlo. Pero quedaba ese minuto y media, los visitantes salieron a por todas y ese pequeño sector minoritario de la afición canaria (ejemplar en su mayoría) privó de una concentración muy valiosa a sus jugadores y colegas de abono. 




Entonces llegó y Córdoba enloqueció, las Tendillas se convirtieron en el centro de algo que puede ser un soplo de aire fresco para una crisis, la cual no era solamente deportiva. Hostelería, hoteles, oferta turística... Es el momento, tener un equipo en la liga BBVA puede ser una inyección económica y moral que no puede desperdiciarse. Las caras fueron lo opuesto a lo vivido en la elección a la capitalidad cultural del año 2016. Ya tocaba, no podía haber sido mejor, un tanto sobre la bocina, como quien dice... 



Hoy las calles reciben al autobús, incluso en Barcelona y Madrid (donde ya no solamente está el Real, sino los indios del Cholo) se han enterado de la que se va a formar. Con cabeza y discernimiento, es momento de dejarse arrastrar por cierta locura, es una oportunidad entre un millón, una licencia para soñar. Basta recordar lo que significó la visita del Barcelona en la Copa del Rey para que muchos se froten las manos pensando en lo que va a ser ese estadio para la campaña 2014/15. 


Lo celebraron en el vestuario, pensando en la fiesta que los esperaba. Ferrer sonreía. Son un grupo. Los cogió a mitad de temporada y vio que había pocas cabezas salientes, que todos iban a uno. Imaginar era gratis y, tras una dificilísima serie con Murcia, resuelta tan bien a cara o cruz, el bloque lo había logrado. Lograrlo en campo contrario agrandaba la hazaña. 



Hoy han logrado los focos en prensa, telediarios y radios, han puesto a su tierra en el mapa y, seamos más futboleros o no, únicamente se pueden dar las gracias. 



Paco Jémez y los ilustres predecesores del Chapi pueden sonreír tranquilos... logró completado. 42 años no son nada, hubiera dicho Gardel.
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