lunes, octubre 27

Al nostre gladiatore, esempio di uomo vero. Grazie Ispanico. Mientras Jorge Garbajosa sostenía aquella placa, tal vez, pensó en cómo había cambiado su vida. No hacía tanto era un novato en el Palaverde siendo un proyecto de jugador interesante pero con fama de indolente, se rumoreaba que Sergio Scariolo le había tirado, en ocasiones, de las orejas durante su etapa en Vitoria. El míster italiano se desesperaba por el potencial que la prensa destacaba del ala-pívot del Tau Cerámica y cierta indolencia que acompañaba a sus prestaciones en la cancha. 



Treviso lo había cambiado todo. Allí, el muchacho se convirtió en adulto, también aprendió lo que era la convivencia de verdad con su compañera Ainhoa, cómplice de una de las trayectorias más interesantes del basket hispano. La Benetton era un emporio que funcionaba como una familia, Maurizo Gherardini había sido uno de los principales responsables de hacer una escuadra poderosa y temida, con nombres como Ricardo Pittis, M. Nicola, Marconato o T. Edney, entre otros cracks. Pensaban los ojeadores del club que aquel muchacho de Torrejón era lo que les había recetado el médico para ser un equipo de verdad. El resto había sido historia, MVP de Copa, hombre clave en el scudetto, titular en la Final Four de Barcelona, Jorge Garbajosa había dejado de ser una promesa para convertirse en un hombre respetado por profesores del juego como Mike d´Antoni (el culpable de que perfeccionase su tiro de tres puntos) y Messina. 



Un romance que acabó con una ruptura amistosa en verano de 2004. "Los Rebeldes", grupo fanático de la escuadra de basket de Treviso, acabaría entregando la emotiva placa a Garbajosa en una futura visita del español en Euroliga. No obstante, aún falta tiempo para eso, mientras que media Europa pone su ojo en el deportista antes de que se vaya a los Juegos Olímpicos de Atenas. El poderoso CSK de Moscú lanza una oferta desorbitada, a la par que en un posible retorno a España suenan los omnipresentes Real Madrid y Barcelona.


Sin embargo, otro club se mete en la negociación, justo cuando se rumorea que la escuadra italiana está dispuesta a hacer una renovación que no se había visto por aquellos lares desde los tiempos de Toni Kukoc. El Unicaja de Málaga entra en escena con la osadía de quien no tiene nada que perder. Las incipientes redes sociales arden ante la posibilidad de ver al internacional en el Martín Carpena. El propio Garbajosa se soprende ante el aprecio mostrado y el ambicioso proyecto deportivo de los andaluces, quienes, además, serán dirigidos por su viejo conocido Scariolo. 




Una posibilidad empieza a germinar en la mente de una de las novias más codiciadas de Europa. Cualquier jugador de talento puede conseguir trofeos en conjuntos como Barcelona y Madrid, pero Unicaja era una tierra por explorar. Se habían hecho grandes desde el último año de Sabonis en la ACB, habían sacado bases tan interesantes como Nacho Rodríguez y se habían colocado en finales de Copa y Liga. De cualquier modo, aún les faltaba alzar un gran título. Garbajosa pensaba que podía terminar siendo aquella pieza. 




La noticia es recibida con una alegría inmensa por parte del equipo blanquiverde. Es el golpe definitivo de un conjunto que tiene entre sus filas a nombres como Walter Herrmann, Berni Rodríguez, Risacher, Fran Vázquez, Carlos Cabezas, etc. A pesar de las expectativas creadas, el inicio en el campeonato doméstico es mucho más discreto de lo que hubieran pensado los entusiastas fieles al Martín Carpena. 


Una paulatina mejoría les llevó a la Copa del Rey sin excesivos alardes. No obstante, Scariolo y su staff técnico se mostraban confiados para la cita de Zaragoza. También Garbajosa, quien cada vez se entendía mejor con compañeros como Bremer, mientras veteranos de lujo como Zan Tabak comenzaban a carburar para dar mayor poderío interior a una entidad que había sido creada en 1992 y ahora aspiraba a dejar su rol de eterno aspirante. 



Solventado el primer duelo ante el Etosa Alicante, el Unicaja sobrevivió a las semifinales gracias a un Walter Herrmann que se coló en el corazón de los aficionados malagueños por sus espectaculares 30 puntos ante un poderoso Pamesa Valencia. "Garbo" había estado bien, pero sin despuntar del todo. El último escollo sería el del morbo, un Madrid renacido de la mano de Boza Maljkovic (antiguo entrenador del Unicaja), Moustapha Sonko (otro ex, muy apreciado por su entrega en la cancha) y Louis Bullock, uno de los grandes ídolos del Martín Carpena, ahora militando en el enemigo. Desterrando viejos fantasmas, una bandeja de Garbajosa confirmaba que los de Scariolo anotaron sus 8 primeros tiros de campo sin fallo. Incluso la técnica al entrenador italiano parecía una declaración de carácter, de que no se iban a dejar avasallar. 




Fue un partido duro, como no podía ser de otra manera. De la mano genial de Bullock y con la fuerza de presencias como Felipe Reyes, el Madrid de Boza volvió al partido en tromba. Fue el instante esperado por un Jorge Garbajosa que mostró que ya no era el joven talento de Vitoria, sino un capitán consolida, un jugador franquicia. Sus triples, inteligente defensa y compañerismo le llevaron a ser nombrado MVP de la Copa como ya lo había sido en Italia. Tras muchos problemas personales, Herrmann inmortalizaba aquella gesta colgándose del aro para cortar las redes. Málaga era una fiesta y pocos podían estar más contentos que el jugador de Torrejón. 




Habían roto la maldición. Vendría una Liga posterior y una clasificación para la F4, pero, convendremos, que la primera vez tiene algo especial. 











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