lunes, diciembre 22

Se acabaron los desayunos con Kobe Bryant para disparar los rumores y acrecentar la legendaria rivalidad de Celtics y Lakers. No ha habido que esperar al parón del All Star para que estallase la primera bomba de la temporada, un cambio de cromos que marca un antes y un después para dos ciudades. Un movimiento que, quién sabe, puede terminar siendo muy recordado en los Playoffs que se celebrarán dentro de unos meses. 



Rajon Rondo a los Dallas Mavericks. Dirk Nowitzki esboza una sonrisa discreta. No pudieron comenzar con mejor pie, el debut se saldó con una esforzada victoria ante los incombustibles San Antonio Spurs, vigentes campeones, en un duelo texano que trae gratos recuerdos a los aficionados por las eliminatorias que han protagonizado estas dos potencias. El dorsal es el 9, sus características son conocidas por todos. 




Nadie genera tanto juego en la NBA actual como él, un auténtico todoterreno con capacidad para el triple-doble (inolvidables su final de curso en 2010), robos de balón, asistencias, rebotes, etc. Sin embargo, su heterodoxa mecánica de tiro y, sobre todo, porcentajes, hacen a entrenadores rivales plantear flotarle, puesto que Rajon es más peligroso encontrando compañeros que como anotador. No tiene la fiabilidad de un Stockton; cierto es que, de poseer un tiro fiable de media y larga distancia, pasaría de ser uno de los mejores bases del campeonato actual a un futurible MVP, rival directo de Lebron James.  



¿Qué efecto deja eso en Boston? Rondo era el último superviviente del ambicioso proyecto de Danny Ainge, aquel que se saldó en el célebre anillo de 2008. Pero el joven e imberbe fue mucho más. Ayudó a que, como bien escribió Miguel Ángel Paniagua, en aquellos años mágicos, el nuevo Garden viera cómo se honraba el color verde y una cancha de baloncesto. Esfuerzo, compromiso y liderazgo, el Big Three (Kevin Garnett, su gran socio en cada ally, Paul Pierce y Ray Allen), una colección de veteranos curtidos en mil batallas (Eddie House, Rasheed Wallace, James, Posey...) y jóvenes talentos como Rajon o Big Baby Davis, entre otros, regaló noches de insomnio a quince asaltos contra Lakers, Heat, Orlando, Filadelfia y Cavaliers. 




"Me muero por ganar otro anillo". Más claro el agua, aquel dulce veneno se instaló en aquel triunfo ,y lo volvió a rozar en varias ocasiones más. Un chico que puede ofenderse por un inocente comentario del presidente Obama sobre su estética de lanzamiento, mientras que admite sin rubor no haber visto jugar demasiado a leyendas indiscutibles como Michael Jordan. Nunca ha habido un playmaker como Rondo, con sus virtudes y defectos, a ello se aferra Mark Cuban para intentar un nuevo asalto a su gran objetivo: volver a levantar el trofeo de campeón en junio. 




Jameer Nelson, Jae Crowder, Brandan Wright y futuros derechos de elección han permitido este traspaso (también desembarca en la tierra de JR Dwight Powell). Los célticos se quedan con un equipo muy joven, imberbe y donde se suponía que Ainge y los suyos iban a entregar los mandos a Rondo. Nadie era intocable, desde la marcha de Pierce, el gran capitán, todo era posible. Pero muy pocos sospechaban al principio de temporada este vacío que deja en la franquicia más laureada de todos los tiempos de la NBA. 



Rick Carlisle, uno de los entrenadores con más bagaje de la actualidad, tiene que hacer varios encajes. Hombre de excelentes fundamentos defensivos y captura de rebote (por eso ha vuelto Chandler al lugar de donde nunca debió salir), habrá de encontrar hueco para Monta Ellis y Rajon. ¿Cómo se llevarán el nuevo empleado y el jefe tras la pizarra? Doc Rivers hubo de hacer un Máster con su alquimia para tratar a este inusual talento. Mucho del futuro éxito o fracaso de la operación pasará por aquí. 




Por el momento, los Mavercicks vuelven a entonar cánticos de guerra, se avecinaban tiempos duros, pero ahora parece que todas las batallas son posibles. Contra Houston, San Antonio, Portland... Hay un largo camino por recorrer, pero han recibido una inyección de gasolina que no puede ser fácilmente subestimada. 



Es un riesgo apostar tan fuerte por Rondo. Mucho más sería no hacerlo. 

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