lunes, enero 12

EL MEJOR PARTIDO EN MUCHO TIEMPO... 




Unicaja y Barcelona son sinónimos de espectáculo. Sin embargo, pocas veces han regalado en el Palau una ópera como la brindada ayer. Un partido impresionante, afortunadamente, más contagiado del gusto por el ataque de Joan Plaza que por la siempre eficaz táctica de la pizarra de Xavi Pascual. El líder visitó la Ciudad Condal y demostró quién era, lanzándose a la yugular del encuentro. Más de 100 puntos, algo muy meritorio, teniendo en cuenta que un pilar como Fran Vázquez apenas logró una canasta de campo. 




Un encuentro de altura, un homenaje a los Denver Nuggets de inicios de los 80. El triple milagroso de Abrines sirvió para hacer proseguir el goce con una prórroga. Todo fue perfecto, los fallos de unos y otros llegaban en el momento oportuno para que nadie se distanciase en el marcador. La buena dirección de Markovic hizo olvidar a los malagueños la inesperada remontada sufrida en Turquía, mientras que los culés tenían aún en mente el histórico tercer cuarto de M. Huertas para tumbar al siempre ultra-competitivo Panathinaikos. 





Pérdidas por faltas personales de jugadores como Thomas fueron minando lentamente a un líder que vendió muy cara su piel, teniendo el partido controlado hasta casi el desenlace el encuentro. Solamente el tiro imposible de Abrines les privó de una victoria de prestigio. Reflejo de la personalidad del entrenador la cara de Plaza tras el impresionante buzzer beater, pidiendo calma a sus pupilos. Un Unicaja que, como siempre este año, demanda el respeto que merece



EL TERCIO DE BASKONIA PIERDE, PERO NO SE RINDE... 




Fue una canasta agónica, de las que le gustan. Probablemente, recordó el lanzamiento con el que los suyos ganaron la Copa del Rey del pasado año. El Laboral Kutxa llegó a Madrid con la responsabilidad de ganar para no perder la posibilidad de competir en el torneo del KO. En el aspecto emotivo, se reencontraron con uno de sus mitos, Andrés Nocioni, pilar de los gloriosos años del Tau Cerámica, ahora defendiendo a los merengues. 



Precisamente Nocioni y Colton Iverson fueron la metáfora perfecta del pulso entre madrileños y baskonistas, en un duelo no tan anotador domo el de Barça y Unicaja, pero muy emotivo y con luchas bajo tableros encarnadas por gladiadores como Felipe Reyes. Conforme avanzaba el encuentro, los nervios seguían aflorando. San Emeterio y su acierto exterior marcaban el ritmo norteño, hasta que los de Pablo Laso se abocaron a una de sus célebres remontadas agónicas. 




Fabien Causeur fue el gran protagonistas, junto con Sergio Llul, de un desenlace de un tercer cuarto donde el aro de los vitorianos vieron como a su ataque se le hacía de noche. El robo final de Rudy Fernández (a quien sigue sobrando clase y capacidad de enfadar a las aficiones contrarias con una actitud algo chulesca) acabó con el sueño copero de los de Ibón Navarro, aunque uno de los clubes más míticos de la ACB parece haber encontrado el camino y el carácter para intentar volver a estar en lo más alto en un inmediato futuro. 


UNA MADRUGADA EN CHICAGO


A veces, se nos olvida que Pau Gasol es Pau Gasol. El heredero de aquella aventura excitante y peligrosa que había abierto Fernando Martín tiempo atrás. El primer All Star de nacionalidad española (fue en Houston, 2006). No fueron fáciles los últimos años en los Ángeles, tras tantas alabanzas y días de vino y rosas en el feudo californiano. Tampoco un verano cayendo en cuartos de final, tras besar muchos metales precioso. Pero Pau es Pau, en los Bulls se han dado cuenta de inmediato. Lo que sufrieron los Bucks en este domingo de caviar bajo aros no fue casual. 



46 puntos, 18 rebotes y 3 asistencias. Una jornada que necesitaba. De acuerdo que Marc Gasol está haciendo un año en Memphis a la altura de los mejores, tampoco es moco de pavo lo que muchos otros ÑBA han conseguido en los últimos tiempos. Pero ayer hubo un toque de atención del viejo maestro del poste bajo, un aviso a navegantes. Pau sigue pudiendo dar mucha guerra, ser diferencial en el proyecto de Tom Thibodeau, quien respiró tranquilo, pues sus discípulos corrían el riesgo de caer por tercera vez consecutiva en este curso. 




El United Center respiró tranquilo al verle palmear, rebotear, desmarcarse y lanzar esos disparos de media distancia con los que ayudó a los de púrpura y oro a ganar dos anillos y disputar tres Finales NBA. No era moco de pavo el chico. A veces, se nos olvida que Pau Gasol es Pau Gasol. 

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