lunes, febrero 2

LA FIEBRE AMARILLA ES EUROPEA


Fue una jugada y no necesitaron más. A fin de cuentas, Jeremy Pargo y su mate solamente volvían a constatar un hecho: el Maccabi Tel Aviv es campeón de Europa, el vigente defensor del título. La Mano de Elías ha visto a muchos grandes equipos caer en su feudo. Ya estuvo por allí el Barcelona en este TOP 16. Ahora, era el turno del Real Madrid, el cual quería una victoria de prestigio tras la pasada Final Four con los mismos protagonista. A pesar del basket vistoso y ofensivo desplegado por los de Pablo Laso en el primer cuarto, el partido se iría complicando. Suele suceder por esos lares. 



Una y otra escuadra dieron una lección de un partido con carácter. Justo cuando el tercer cuarto se las prometía felices para los locales, un triple de Rudy Fernández en la esquina bajaba los ánimos de una grada entusiasta. Lo del mallorquín sigue siendo impresionante; por un lado, su juego, alegre, eléctrico y repleto de calidad. En el otro, su capacidad de generar animadversiones en los contrarios. Fue allí donde el conjunto amarillo se encomendó a su Sofo, ese mini-Shaq mortífero que Grecia utilizó en 2006 (bajo la sabia dirección del general Papaloukas) para romper a la todopoderosa vanguardia estadounidense en el Mundial. 



Fue un 90-86 apretado y tenso. Los locales lo celebraron por la entidad del oponente, viéndose al polémico y legendario Phil Gershon bajando a celebrarlo con jugadores y staff técnico. Ya no está el zorro ruso de Blatt, el responsable en la pizarra de los milagrosos duelos a muerte súbita con CSK de Moscú y Madrid, pero el espíritu de campeón no se ha ido. Tel Avi es parada obligatoria para el título. 


ES LO QUE SE DICE 20 AÑOS DESPUÉS...

Así contestaba Joaquín Sabina a Jesús Quintero. La pregunta era qué significaba la palabra genialidad. En el Palau no se ha necesitado tanto tiempo. A fin de cuentas, no hacía demasiado que el dorsal 13, Sarunas Jasikevicius, hacía feliz a la parroquia culé. El lituano, genio y figura, atendió a los medios de la Ciudad Condal, convencido de que el papel de asistente no le resultará excesivamente difícil: "Es más fácil gritar que tener que clavarla de tres". Pudo recibir la encendida ovación de la que fue su casa, acompañado de uno de sus mejores compinches, Juan Carlos Navarro, quien, lamentablemente para la noche europea, estaba vestido de paisano por lesión.  




Saras captó la previa del partido hasta el salto inicial, su carismática figura sigue siendo una de las más importantes del basket europea. Después, los azulgranas no pudieron tener nostalgias en un encuentro trampa, el cual llegaba en un clima de bipolaridad galopante en los de Xavi Pascual. Casa, fiesta. A domicilio, funeral. La derrota en tierras vitorianas escocía, en Euroliga no iba mucho mejor la cosa cuando se alejaban de casa. Fue un partido para que ese extraño elemento llamado Tomic, finura y elegancia, a la par que capacidad de borrarse de los partidos, volviera a demostrar que es los mejores centers de europa, cuando no tiene la cabecita extraviada. 




Nachbar sigue siendo un secundario de lujo, alguien ideal para combinar y que hace una labor tan silenciosa como necesaria. Acabó el partido con una victoria clara de un Barcelona que rindió tributo a uno de los mejores bases de su historia (de hecho, Huertas pareció homenajearle con una asistencia de fantasía, mirando para el otro lado al lanzar el ally). Era la sensación de una noche redonda. Pero, ¿cuánto durará? Coger las maletas se ha vuelto un trauma para los pupilos de Pascual. Aguarda el Madrid. Mejor guión, imposible. 


LA FALTA DE COSTUMBRE

No están acostumbrados y se nota. El Unicaja de Joan Plaza ha encontrado su ritmo en la ACB, de hecho, junto al Joventut, son la gran causa de que se haya acabado el bipolio de los últimos años entre merengues y culés. Lamentablemente, la segunda fase de la Euroliga se la ha atragantado hasta límites infernales a los malagueños, quienes perdieron un vital encuentro en todo un fortín como el Martín Carpena. 



Fue un partido extraño. Zeljko Obradovic y su Fenerbache vinieron a la ciudad andaluza para un partido vital para el futuro de ambas escuadras. Las defensas y desaciertos ofensivos brillaron. Circulación de balón exigua y muy pocos tirones de ese juego malacitano que tanto está deslumbrando en la liga, donde son brillantes líderes en solitario. Únicamente Fran Vázquez pareció tener una regularidad constante. Los otomanos tiraron de oficio y son cada vez más competitivos.



Aún se recuerdan por esos lares la épica F4 que los Sánchez, Garbajosa, Brown y compañía llevaron a una de las zonas que más vive baloncesto en España. Aunque aún puede darse el milagro, los de Plaza deberán concentrarse en Copa y Liga, donde son candidatos a todo. La desazón en el Viejo Continente este año puede ser la piedra de toque para un próximo asalto en el siguiente curso. Quién sabe si con algún título en el zurrón para aquel entonces... 



EL REGUSTO DE LO CLÁSICO

Su situación es la inversa del Unicaja. El Laboral Kutxa no irá a la Copa del Rey, torneo del KO donde ha sido brillante protagonista en los últimos años. La institución baskonista se ha caracterizado por el orden y el buen concierto en su gestión deportiva, pero este año ha sido de vaivenes. Se fue un referente y hacedor de vestuario como Andrés Nocioni, pero nada explica el incierto paso del conjunto por la Liga, además de un baile de altas y bajas. 


Pero ahora parece haber llegado el orden y no es tarde, ni en España ni en Europa. Un nuevo golpe de autoridad en su TOP 16, ante unas tropas milanesas que traían viejos conocidos como Kleiza. Puñaladas de James y juego coral, el mismo estilo que desarboló al Barcelona el anterior fin de semana. Los vitorianos han vuelto y tienen mucho por decidir. 


Lo mejor es que no hicieron falta grandes anotaciones de San Emeterio, los visitantes sufrieron un estilo rocoso en defensa y contundente en ataque. La entendida afición baskonista respiraba aliviada. Eso comenzaba a parecerse a lo que solían ver... 
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