lunes, marzo 30


La nostalgia y el regusto por el pasado nunca debe impedir aplicar el carpe diem cuando toca. El mensaje de un buen amigo, que de esto sabe, no se me había olvidado: "Cuando puedas, ve el Spurs-Cavaliers. Lo vas a disfrutar". Allí estuvo reservado el visionado hasta el siguiente fin de semana, cuando el eco de la batalla del Álamo ya se había diluido. Pero los grandes partidos de basket tienen la capacidad, como las buenas películas, que conocer el desenlace no impide disfrutarlas. 



Sin duda, uno de los mejores encuentros que hemos disfrutado en lo que va de 2015. Intenso, bien disputado y con dos fantásticos entrenadores en cada lado: el incombustible Popovich para San Antonio, y David Blatt, semidesconocido para el gran público estadounidense hasta este año, pero uno de los místeres más admirados de Europa y muy recordado por su gran papel con Rusia en los pasados Juegos Olímpicos, más que digno inquilino de una Cleveland que ha acogido con los brazos abiertos a su hijo pródigo de Florida, Lebron James, hoy por hoy, la estrella de mayor impacto de la NBA en todos los niveles. 



El 125-128 y la prórroga casi fueron lo de menos. ¡Qué despliegue de ambas escuadras! Dan igual los síntomas que hemos percibido este año (en la revista Gigantes de este mes, Antoni Daimiel firma un artículo espléndido sobre el desgaste de los veteranos vaqueros, si bien uno sigue la teoría de George Karl y no se cree que Laforce esté muerto, sino aguardando a su presa con la mirilla en el punto justo), San Antonio sigue, como escribió Miguel Ángel Paniagua, honrando el baloncesto cada vez que saltan a una cancha. Ya sean los jóvenes como Leonard o ese guerrero discreto curtido en mil batallas llamado Tim Duncan (impecable, preciso como un reloj suizo, ejemplar), todos los Spurs suman y, durante muchos minutos, pusieron a King James y su Corte contra las cuerdas. 




No obstante, The King, junto con sus consabidas prestaciones (triples decisivos y su mera presencia, que intimida a propios y extraños), no está nada mal rodeado por sus compañeros. De hecho, la verdadera daga en la cancha Spur vino dada por las canastas de dibujos animados de Kyrie Irving (qué copyright le debemos todos a Jorge Valdano por esa definición). Un recordatorio demasiado cercano para el Álamo. El buzzert-beater de Marc Gasol o la derrota in extremis ante Portland son apenas dos ejemplos más de encuentros que se le escurrieron de entre los dedos. De cualquier modo, si el milagro de Derek Fisher en 2004 no les mató, Duncan y cía están curados de espanto. Nadie querrá verles en mayo. Tampoco a Lebron y su prole, y, con esto nos movemos por el Far West, tampoco con unos tipos que nos han devuelto la sonrisa...



No podemos hacer otra cosa que pedir perdón. Que esta temporada Golden State Warriors no haya aparecido hasta estas alturas de marzo es injustificable. Tal vez, sea el reflejo de un trabajo que, como el de Atlanta, el cual ya comentamos, ha venido paulatinamente, despacito y sin hacer ruido. No en vano, el dorsal 30 de este underdog sublines, no es otro que Stephen Curry, ese tirador de rostro travieso a quien nadie sorprendería que se nombrase MVP. Y es que con lo que están coqueteando los discípulos de Steve Kerr se llama grandeza.



Sin embargo, los Warriors son diferentes a los halcones. Los primeros han devuelto al Este el concepto de equipo. Los primeros recogen un testigo que había sido abandonado desde los días en que Steve Nash (lástima de retirada, cómo te vamos a echar de menos, canadiense) dirigían la batuta de unos Phoenix Suns donde quien no corría, no olía la bola. Ver salir a Iguodala como una flecha para que Curry le lance el esférico desde arriba a una mano como si fuera una camarero no tiene precio.



El Oracle Arena (aquella pista que fue un infierno temible para quienes somos fervorosos seguidores de los Mavs) ya les lanzó un guiño este mes de marzo. Fue el homenaje a Rick Barry y su gloriosa camada. Un anillo recordado y que quieren reeditar. Ha pasado mucho tiempo, pero recuperar el título de la división pacífico ha espoleado a una grava que está disfrutando del basket más bonito de este 2015. Andrew Bogut y cía han reverdecido laureles, todos aportan, cada cual tira y, en ese descontrol, se ve un excelente trabajo y un amor por hacer disfrutar, incluso a las aficiones contrarias.



Eso lo pudieron comprobar los Wizards. La bienvenida fue un triple de Barnes, era el comienzo de una tormenta perfecta. Lo que mejor se les da. Lejos de su fortín, tampoco son mancos. Nuestra única duda es si este jovial y romántico estilo superará la dura prueba de los Playoffs. Memphis o San Antonio no se quedarán con cara de póker cuando Curry y sus alegres bandoleros empiecen a correr y buscar rápidas contras. Con todo, esperemos que este modelo logre seguir en mayo-junio, porque vamos a divertirnos mucho.




Derek Fisher y Phil Jackson son dos nombres que hacen esbozar una sonrisa de satisfacción a los aficionados californianos de Los Ángeles Lakers (los cuales, también, están sufriendo muchas penalidades este año, todo sea dicho). Sin embargo, la fórmula ganadora no ha funcionadoperado en la Gran Manzana. Los New York Knicks han vuelto a naufragar, algo que resulta muy doloroso a una afición entregada y a un mercado tan atractivo como el de una de las Mecas del basket. Cuando el Garden era un edén, el Maestro Zen vestía de corto. Ahora, observa con cara de atípica insatisfacción del naufragio de la plantilla; por su lado, Fisher se ha encontrado con una papeleta muy difícil, la misma que provocó el cese de entrenadores tan reputados como Larry Brown.



Un tono de tristeza presidió su duelo con Minnesota este mes de marzo. Dos proyectos que no esperaban estar disputándose el farolillo rojo de la auto-proclamada mejor liga del mundo. Juntar a Kevin Garnett con nuestro Ricky Rubio hubiera sido una película Disney hace apenas un par de años, pero ahora quedará como un agridulce what if...? de lo que pudo ser. Pese a a las molestias físicas, el base sigue mostrando que tiene una calidad técnica y una imaginación a la altura de los más grandes, pero nada de eso ha impedido que los lobos hayan vivido un año terrible en resultados.



Son las otras historias, donde, en ocasiones, los vacíos son inexplicables. Hay quienes no se resignan, en eso andan unos Thunders de quienes hablábamos no hace poco, es una auténtica lástima para los amantes del baloncesto que, prácticamente nunca, hayamos podido disfrutar de una postemporada con Oklahoma con todos sus efectivos. Ahora, todo gira alrededor de Russell Westbrook, ese magnífico jugador, alabado por autoridades como Kobe Bryant o Larry Bird, pero que genera dudas por su cabeza algo alocada y egoísmo. Por él va a pasar mucho de lo bueno y malo de lo que ocurra en uno de los equipos más interesantes del Oeste, pero la sombra de Durant es muy alargada.




Pequeñas pinceladas que van dibujando las muchas lecturas de una temporada 2014/15 donde el premio MVP se antoja uno de los más disputados de los últimos año. Y, en el horizonte, el gran premio en junio, en forma tolkieniana de anillo. 

RECOMENDADO:


DAIMIEL, A., "San Antonio Spurs: ¿Zanja o tumba?, Gigantes del basket, nº 1434 (marzo 2015), pp. 76-77.



FOTOGRAFÍAS:


http://www.ibtimes.com/nba-finals-2015-betting-odds-cavaliers-spurs-among-favorites-win-championship-1846176




http://www.citysportsreport.com/stephen-curry-brooklyn/





http://www.crainsnewyork.com/article/20140610/PROFESSIONAL_SERVICES/140619998/derek-fisher-to-coach-the-knicks
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