lunes, abril 6

Madrid y Barça. Barça y Madrid. Un bipolio en el que todos caemos. El baloncesto español no ha permanecido ajeno a ello. Incluso, parece que molestan esos terceros en discordia, como si pretenderían robar un fuego sagrado que no les corresponde. Afortunadamente, hay criaturas que salen respondonas. El pasado 28 de marzo se celebró el 25 aniversario de la Copa Korac que la Joventut de Badalona obtuvo frente al Scavolini Pesaro, escuadra italiana comandada por Sergio Scariolo y con ilustres nombres en su roster como Walter Magnifico. 



Cuando Jordi Villacampa levantó aquella Copa, una afición y una generación de jugadores respiraron tranquilos. Se lo habían merecido... y desde hacía mucho tiempo. Josep María Margall había liderado a una Penya que en la década de los 80 se hallaba en números rojos. El Barcelona empezó a devorarlo todo, el Madrid siempre estaba allí y los verdinegros no parecían capaces de igualarles en presupuestos. La apuesta de Margall y cía fue clara: cantera y descaro. Entonces, comenzó una revolución que dejó atónitos a los más escépticos. 




Ruf, Pardo, los Jofresa, Montero, etc. Nombres y apellidos desconocidos para el gran público, pero capaces de llenar su pabellón y generar el aplauso de las aficiones rivales. Un juego vistoso y alegre, la capacidad de Villacampa para correr la contra y otras imágenes que quedan indelebles a la entendida afición de Badalona, Sin embargo, el gran riesgo fue la etiqueta que medios y adversarios le dieron de equipo simpatiquísimo y perdedor a la hora de la verdad. No sos vos, sos yo. Te quiero como amigo. Una daga que, temporada tras temporada, final perdida que daba a otra caída por menor margen de puntos, siempre cayendo a unos centímetros de la línea de meta. 




Cinco finales de la Copa, una de la Recopa y muchas caricias a la idea de llevarse la Liga. Montero fue uno de los grandes héroes del duelo contra los discípulos de Scariolo, anotando 28 puntos decisivos a la hora de la verdad. Los catalanes vencieron de un punto en Italia y reafirmaron su dominio en la vuelta, logrando una Korac que fue la piedra de toque definitiva para confiar en que era su momento y lugar. Tras la anterior que estaba en sus vitrinas en 1981, era el momento de asentar el proyecto deportivo. De confirmar una dinastía. 



Dinastías: Una pequeña empresa familiar



Tomás y Rafa. Rafa y Tomás. Dos hermanos unidos por el basket y la Penya. Sin embargo, los dos no fueron los primeros del linaje, el dulce veneno de la canasta ya les fue inyectado por su padre, Josep, quien logró alcanzar la internacionalidad absoluta y despuntó en clubes como el Hospitalet. Comencemos por Rafa, Jofresa, el base discreto, el hombre que empezó a la sombra de los Margall, Montero y Andrés Jiménez, para terminar siendo el last playmaker standing, un seguro de vida, desde que Enrique Prats apostó por él siendo un chavalín que no destacaba especialmente en nada. Pero todo lo hacía bien. 



Además, fue una esponja sumamente hábil. Cogió lo mejor de un jovencito Aíto García Reneses y, posteriormente de Lolo Sáinz, uno de los mitos del basket de Madrid, quien impregnó el paladar de sus jóvenes cachorros por mimar el baloncesto y hacer una ofensiva vistosa. Pero Rafa tenía el freno de mano de la coherencia cuando se terciaba. Su hermano Tomás era diferente, la típica dinamita que salía del banquillo y agilizaba el ritmo, ese segundo base por el que suspira el sufrido aficionado cuando no han salido bien los planes iniciales. 



Una cantera que siempre estuvo en peligro. Aíto acabó marchándose al Palau, llevándose consigo a Andrés Jiménez. Sin embargo, los verdinegros tuvieron siempre un fino olfato cuando debían pagar una nómina. Sus norteamericanos fueron buenos, bonitos y considerablemente baratos. Harold Pressley era algo más que un jugador NBA, tenía experiencia previa como campeón de la NCAA; por su lado, Corny Thompson era un estadounidense que se había fogueado en la potente lega italiana hasta llegar a saber latín acerca del basket en el Viejo Continente. Cuando se fue la diferencial figura de Jiménez en su pintura, lograron encontrar a Ferrán Martínez. 




Y en ese vaivén constante brilló Villacampa. Un escolta de 1´97, un jugador atípico y que rompió moldes en el baloncesto español. Uno de los artífices de aquella mojada de oreja al sistema, tras tantos sinsabores. Por primera vez desde 1978, el campeón español no era blaugrana o blanco en su camiseta. Buena parte de la culpa la tuvo un histórico robo de Tomás Jofresa en el Palau. Y, para demostrar que no era suerte, reeditaron a comienzos de la década de los noventa la proeza con un disputado triunfo frente al Real Madrid (3-2). Otro de los sospechosos habituales fue Reggie Johnson, según Villacampa, el mejor extranjero que paseó su clase por allí. Una época que se doctoró en Europa.  




La última estocada



Se había logrado. Los de Badalona habían dejado de ser los más simpáticos del barrio ACB, bueno, lo seguían siendo, pero ahora habían añadido los adjetivos "competitivo" y "ganador" a la hora de definir a su estilo. Lolo Sáinz les llevó con su batuta y estilo de juego al sueño de Estambul. Estamos en el año de 1992. El máster se lo habían sacado en la liga, ahora, iban a por la matrícula. Habían dejado en semis a un potente Estudiantes, con una de las mejores camadas de su historia. Los últimos segundos de aquel choque ante el Partizán de Belgrado permanecen en la retina del buen aficionado. 




Fue una final extraña. En primer lugar, sus rivales llevaban todo el año jugando como locales en Fuenlabrada. Las guerras balcánicas habían provocado aquella medida de urgencia. A pesar del buen trabajo hecho por el Joventut, el conjunto español no tenía ninguna seguridad de que la ansiada Euroliga (competición en la que el poderoso Barcelona de Epi se había estrellado en muchos asaltos, y que el Madrid no alzaría en ese formato de F4 hasta la llegada de un tal Arvydas Sabonis a sus filas) sería suya. En liguilla previa, los dos enfrentamientos acabaron en manos de un conjunto joven y competitivo, comandado por un astuto zorro llamado Zeljko Obradovic. 




Un joven Nikola Loncar, futura estrella del Estudiantes, recordaría a Sasha Djordjevic, base estrella del conjunto, y a los más veteranos del Partizán jugando a las cartas en el hotel de concentración. Llegada la final, todo se presidió de una igualdad impresionante. Dragutinovic fue la gran sorpresa de Obradovic para limitar mucho a Villacampa. Pero el intercambio de golpes fue brutal, Tomás Jofresa logró dos puntos de ventaja que hicieron acelerar muchísimos corazones a miles de kilómetros de distancia. Villacampa recordaría con horror como su compañero Juanma Morales no pegaba un manotazo para alejar el esférico del rápido saque de banda balcánica. 



En verdad, el fenomenal escolta es injusto. Nadie se acordaría de la opción del esforzado de Morales si no hubiera sucedido un milagro, como tampoco vendría a nuestra memoria como una mala decisión el despeje de Vlade Divac en finales de conferencia a décimas del final... hasta que llegó Robert Horry. Los de Belgrado apostaron todo a Djordjevic (que corrió la banda cuando todos los libros hubieran recomendado centro) y se cuadró perfecto para hacer uno de sus primeros milagros en Europa. No existía forma más cruel de perder una final tan importante. ¿Volvía la maldición?    



La Tierra prometida


Más de 11 años sin dejar de estar entre los cuatro mejores del país. Innumerables presencias coperas. El Joventut se había consolidado, uno de los más hermosos proyectos deportivos de las canastas españolas no bajó los brazos y tardó apenas 2 años en volver a una F4. Tel Aviv. En semifinales, se midieron a un Barcelona que aún pagaba el pecado de haber coincidido en su mejor época continental con la insaciable Jugoplastika. El viejo maestro Aíto García Reneses, ahora culé, maniató a sus pupilos con una zona en el primer tiempo. A la vuelta de vestuarios, Tomás Jofresa revolucionó el arranque con dos triples seguidos. Fue el principio de la Penya y el final de las posibilidades blaugranas. 




A aquel duelo decisivo en Israel habían llegado los de Badalona con su anterior verdugo, el joven y ambicioso Zeljko Obradovic, un entrenador ganador y estudioso del juego. Explicó a sus jugadores que ante los Paspalj y Tarlac (puntas de lanza de un Olimpiakos poderosísimo bajo tableros, exultantes tras apear en semis al Panathinaikos) debían plantear un basket que control que habría hecho tirarse de los pelos a los más puristas. El encuentro fue una guerrilla, pero los verdinegros llegaron a los minutos finales con marcador igualado. Justo lo que su míster quería. 



Cara o cruz. La suerte les debía una tras lo de Djordjevic. Corny Thompson inscribió su nombre en la lista de héroes en Badalona, secundando con su triple, los dos previos de Villacampa. Faltaban unos segundos que se hicieron eternos. Errores en los tiros libres de los griegos y un triple errado de Tomic, sin cerrar bien el rebote los catalanes... pero, ¿qué importaba todo aquello? El Joventut se convertía en el segundo conjunto hispano en levantar la Copa de Europa. Era el final de un largo y esforzado camino. 




Con todo, el momento más mágico y de nivel de juego sin ataduras lo habían hecho en otro de sus prodigios cotidianos, aquel Open McDonald de 1991 donde tutearon a los Lakers del Showtime, comandados por un señor llamado Magic Johnson y a quien Rafa Jofresa tuvo la osadía de robar un balón. No podemos culpar a los californianos por ganar apurados; tampoco a que el colegiado omitiera alguna cosa en aquel desenlace. Los pobres no sabían cómo se las gastaba aquel tercero en discordia, ese grande disfrazado de tapado: el Joventut de Badalona.   

BIBLIOGRAFÍA: 


ESCUDERO, J. F., "Jordi Villcampa" y "Rafa Jofresa", en ESCUDERO, J. F., Históricos del baloncesto español, Ediciones JC, Madrid, 2008, pp. 215-241. 



-VILLACAMPA, J., "Lo que tanto se hizo esperar fue sublime", en VVAA, Guía oficial ACB 2003-2004, Revistas Marca, Madrid, 2003, p. 148. 

FOTOGRAFÍAS: 









http://www.eurocupbasketball.com/news/i/97859/sasha-djordjevic-istanbul-s-magic-is-still-alive




http://www.redplanet.gr/basket/euroleague/article1762804.ece/BINARY/original/zar.jpg

VÍDEOS Y ENLACES DE INTERÉS:



ENTREVISTA A RAFA JOFRESA




OLYMPIACOS-JOVENTUT
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