lunes, abril 20



Sus nombres están en las quinielas. Uno ha conseguido que media NBA hable de su barba, mientras el resto de gente se frota los ojos ante lo monstruoso de sus anotaciones. El otro es la principal causa de que un equipo diezmado siguiera dando guerra en el feroz Far West, dejando tras de sí un rastro de highlights y jugadas espectaculares. Hubo una época en la que compartían vestuario y el sueño del anillo; en eso siguen, pero defendiendo camisetas diferentes. Son James Harden y Russell Westbrook, dos de los candidatos a eso a lo que tan pocos aspiran en la feroz y auto-proclamada mejor Liga del mundo: el MVP. 





Sin embargo, parece que, pese a sus constantes exhibiciones en pista, siempre están bajo la sombra de un extraño halo de sospecha. El punto de inflexión de "la Barba" fue 2012, cuando sorprendió al mercado al lanzarse a los Houston Rockets, justo cuando sus Oklahoma City Thunder eran más que firmes candidatos a repetir su reciente hito de colarse en las Finales NBA. Lo de Westbrook es muy anterior. Desde siempre, parece claro que su técnico, Scott Brooks, ha apostado por dar el liderazgo de su joven y talentosa plantilla a Kevin Durant... y que el único que tiene los dones y la ambición de discutir esa hegemonía es Westbrook, un difícil escudero de la estrella de la franquicia, ya que Russell ha nacido para ser el primer nombre del cártel.




 Hubo un tiempo en que el Chesapeake Energy Arena aplaudía a uno de los mejores sextos hombres que se recordaban recientemente en el campeonato. Harden era una de las armas favoritas de la grada en aquellos años donde los Thunder podían desafiar a San Antonio y certificar el final de ciclo de la extraordinaria etapa de los Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol. Todo fue vino y rosas hasta aquella final ante Miami Heat, donde muchos echaron en falta más aportación de Harden, mientras que Westbrook era héroe y villano a partes iguales. No es que tuviera miedo a pedir el balón en momentos decisivos, al contrario, es que, a veces, lo acaparaba demasiado, olvidándose de esa jerarquía que parece no ir con él.



Eso se ejemplificó perfectamente hace unas jornadas en Indiana. Westbrook en su mejor momento. Atacando sin piedad a los Pacers con penetraciones mortales y un despliegue de tiros inverosímiles, digno de Kobe Bryant, reconocido admirador del dorsal 0 de los Thunder, por cierto. 54 puntazos y una noche histórica... Saldada con derrota. Oklahoma merece la pena verse por sus acciones, aunque parece que no bastan para garantizar que la plantilla alcance la postemporada. Mirando con el rabillo del ojo a los Pelicans, es una situación que los truenos azules no se planteaban ni siquiera en octubre. 




Tampoco le fue mejor (aunque Houston sí se ha garantizado estar desde hace tiempo jugando en mayo, siendo un rival terrible e incómodo) a la Barba y sus socios contra un equipo tan serio y contundente como los San Antonio Spurs. El reverso de un tipo exuberante que se auto-proclama MVP. Silencioso y eficaz, Tim Duncan lideró a los de Popovich a dominar a los Rockets en el Álamo y taponar una jugada decisiva en el disputadísimo encuentro que se disputó en feudo contrario. Harden no encontró su ritmo, igual que Westbrook, sus acciones individuales no fueron sinónimo de éxito colectivo.




Para más IMRI, una técnica provocó una sanción que la NBA tuvo a bien levantar por amor al espectáculo. El carácter protestón de Westbrook le jugó una mala pasada que estuvo a punto de condenar todavía más a los Thunder, quienes tuvieron una agridulce victoria en Minnesota. Aquel día, los vuelos sin motor de su jugador franquicia (mientras Durant viste de paisano, haciendo un divertido anuncio con su amigo Harden que sería más entrañable si no fuera obligatorio verlo cada vez que uno quiere reproducir un resumen de los partidos de la noche anterior) le garantizaron vencer por unas pocas décimas a su gran rival cañonero con el barbudo killer, con quien es fácil verlo bromear cuando sus dos equipos se cruzan. 



La tristeza de Westbrook radicó en la excelente respuesta de los Pelicans de "la Ceja" A. Davis en su encuentro más importante del año. Los San Antonio Spurs de Popovich celebraban 17 temporadas seguidas con 50 triunfos o más, algo al alcance solamente de los elegidos. Habían cogido velocidad de crucero y llevaban 11 triunfos consecutivos. Pero los pelícanos se lanzaron a la yugular y ganaron con defensa y buen juego un choque que impidió que los Spurs consumasen su épica ascensión a la segunda plaza. El gran beneficiado fue Houston, título de división y ventaja de campo en su conferencia... salvo encuentro con los preciocistas Warriors. Tim Duncan y cía se ven abocados a una serie que se antoja intensa y que no entraba en su hoja de ruta hasta más tarde: los poderosos Clippers de Doc Rivers. Saltarán chispas.



Harden se garantizó que sus Rockets no desaprovechasen el regalo, asegurándose de mandar a un rival tan incómodo como San Antonio a una eliminatoria vibrante contra un claro aspirante. Su triple-doble y la recuperación de Howard prometen, al fin, un aroma que por esos lares no se recuerda desde los días de un tal Olajuwon y su tropa (si bien es cierto que Rick Adelman hizo milagros en su estancia en la ciudad texana). Además, hay factores X como Jason Terry que pueden ser decisivos en partidos a vida o muerte (aunque se nos hace raro a los fieles vele celebrando triples contra los Mavericks).



El año pasado fue Portland. Hace dos, unos Thunder con menos fondo de armario, pero amparados en un colosal Durant, quien dio un máster a Harden de lo que debe hacer en los decisivos Playoffs. La Barba tomó buena nota y nos calló la boca a quienes hablamos de un equipo C de Estados Unidos, imponiendo una superioridad aplastante en el Mundial de España. Ahora, a la tercera, los Rockets quieren confirmar que no se equivocaron haciendo uno de los movimientos más sonados de los últimos años en el mercado.



Mientras tanto, Westbrook lame sus heridas; seguirá su sendero, confiando en su exuberante talento, el mismo que atesora uno de sus mejores camaradas en la liga. 


ARTÍCULOS DE INTERÉS:

CARRO, D., "El hombre imparable", Gigantes del Basket, nº 1435 (abril de 2015), pp. 64-68.



DAIMIEL, A., "La pantera tras la maleza", Gigantes del Basket, nº 1435 (abril de 2015), pp. 70-71.



MONJE, A., "Liberando al antihéroe Westbrook", Gigantes del Basket, nº 1435 (abril de 2015), pp. 72-75. 

FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE:



http://dailythunder.com/2013/10/is-james-harden-better-than-russell-westbrook/




http://thunderousintentions.com/2015/04/12/russell-westbrook-cant-carry-thunder-past-indiana/



http://www.zimbio.com/photos/Russell+Westbrook/James+Harden/Oklahoma+City+Thunder+v+Dallas+Mavericks+Game/7C4dmASuH_i
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