lunes, abril 27


Cuarto partido de la Final de la Liga Endesa, edición de 2014. Un encuentro duro y disputado en el Palau que se salda con un triple inesperado de M. Lampe, el cual permite al Barcelona noquear al Real Madrid para obtener el trofeo. Eso ocurrió hace unos cuantos meses. Nos trasladamos ahora al 23 de abril de este presente año. El Pireo se ha teñido de escarlata en un duelo a cara de perro de clasificación a la F4, es el último de una tetrarquía de pulsos entre el Barça y el Olympiacos. Un lanzamiento de tres por parte de Printezis (cuando el resto del mundo vigilaba a Spanoulis) entra limpio antes de que suene la bocina. Han sido 40 minutos intensos y que certifican que la escuadra culé no aprendió todas las lecciones que debía del año pasado. El balsámico triunfo puso una cortina de humo sobre una transición que empezaba a urgir. 



Ha sido una serie extraña. El conjunto azulgrana dominó sin piedad la puesta en escena del Palau, convenciéndose de una falsa sensación de superioridad frente a los helenos. Un mal que ha asolado al club desde aquella épica Liga, obtenida contra las cuerdas frente a Valencia y Madrid. Ese verano no se decidió hacer re-estructuración de una plantilla que había sido masacrada por el preciocista juego de los pupilos de Pablo Laso en Milán. Xavi Pascual y su staff técnico merecen un monumento por recuperar la moral de un vestuario que cayó por 40 en la F4 jugada en Italia y logró no acabar el año en blanco. Ahora, deberán plantearse una reforma que debió arrancar hace 365 días. 




Desde que Spanoulis recuperó el tono físico, el alma de los cuartos de final pasó a los descendientes de Pericles. Dos Euroligas consecutivas adornan a estos fieros guerreros, diezmados por los mercados de fichajes de sus mejores efectivos de aquella dinastía, mas las bestias del Pireo han vuelto a dar el do de pecho en el momento clave del curso. Corazón, ganas y defensa. Una capacidad de anular el ataque contrario que les permitió tener el match point en Grecia, justo lo que querían. Su grada se entregó y logró batir dos veces más a un combativo visitante que no lo perdió en la Hélade, sino en aquella segunda jornada nefasta.  




Navarro: Entre el corazón y la cabeza



Juan Carlos Navarro. En la Ciudad Condal no necesita presentación. La Bomba ha asolado con su juego ofensivo, único en su especie, todos los aros de España y Europa. Internacionalmente, ha formado una pareja devastadora con su gran amigo Pau Gasol. Una leyenda y el dueño de una serie de títulos y récords personales que incluyen una aventura por un año en la NBA. Símbolo de algunos de los años dorados de la selección española y el basket culé, desde Epi, nunca ha habido una identificación tan grande entre la sección y una persona. 



Solamente el paso del tiempo puede enturbiar ese feliz binomio. El profesionalismo de Juan Carlos ha vuelto a ser extraordinario en la serie. Siempre la pide y lo intenta. No se escondió para anotar unos tiros libres providenciales que hubieran podido cambiar el curso de los acontecimientos. Ha sido miembro de esa exclusiva élite donde han estado Saras, Diamantidis, Spanoulis, Bodiroga, Papaloukas y otra escasa nómina de elegidos. Dicen algunos mentideros merengues que el espejo donde Rudy Fernández quiere llegar, aunque las características de ambos sean distintas. Pero parece que estamos en el epílogo de la mejor de las novelas. Si bien duele, el Barça debe plantearse, por primera vez en mucho tiempo, quién debe ocupar ese puesto. 



Por supuesto, todavía quedan quilates de gran basket y calidad en este extraordinario jugador. Pero los minutos pesan y un equipo que aspire a reinar en Europa no puede depender del estado de forma de un veterano que ha faltado a muy pocas campañas en su inimitable carrera. Bryant Dunston le colocó algún tapón que parecía sellar un cambio de ciclo. Esforzado, trabajador y siempre con 2 puntos más de rendimiento con su entusiasta grada, el norteamericano no hubiera podido "cazar" a quien ha sido el mejor jugador del Viejo Continente en otras épocas. Una reconducción a lo Robert Horry o Blu podría ser el camino de un astro a quien todos, incluso rivales, esperan se retire con su camiseta de siempre. Pero, en estos cuarto, reinó un Spanoulis en justicia, quien ha sufrido a La Bomba en muchas otras ocasiones. 




Tomic o las dos caras de Jano


Joan Creus y compañía sabían perfectamente qué conseguían al fichar a Ante Tomic. Su juego de pies, calidad y movimientos de poste bajo están entre los mejores de la Euroliga, sin discusión. De igual forma, la directiva blaugrana sabía por qué Pablo Laso y el Real Madrid decidieron perder tanto talento. A Tomic no se le cambia. Tiene un carácter errático que puede provocar una mirada ausente ante el constante y físico show de ally tras ally que los bases griegos hicieron a sus interiores. Una inyección de sangre no vendría mal, pero Ante (el MVP del Barcelona, sin discusión, en la pasada Copa del Rey), es así para lo bueno y para lo malo. 



Estos playoffs lo han demostrado perfectamente. Y, probablemente, la solución no pase por desprenderse de una de las mejores perlas del mercado. Cuando quedó claro que en las pasadas F4 faltó algo de agresividad bien entendida y apretar los dientes, tras plantearse dinamitarlo todo, el Madrid mantuvo a sus artistas (el Chacho, Rudy, etc.) y trajo tercios de Argentina y México para acompañarles (Andrés Nocioni y Ayón, entre otros). Tomic precisa de otra torre que pueda hacerle el trabajo sucio, un P. Antic que tape sus carencias en las barricadas y le permita legar bien a donde es dueño del calabozo, el volver locos a sus rivales con su versatilidad. Pero San Pete (lo más parecido en carácter a Kevin Garnett que hemos visto por estos lares) ya no está, dejando huérfano de daimon a esa plantilla. 



Tampoco es cuestión de ningunear o subestimar e magnífico trabajo del staff técnico de Giannis Sfairopoulos, quien cogió a un club histórico en momentos muy delicados. Además, con la carga bajo de los hombros de que su predecesor lo había hecho extraordinariamente bien. Que nadie interprete este artículo como que los Mantzaris y los Darden no se han ganado cada pulgada de su clasificación. Sin embargo, su triunfo viene a coalición para que el Barcelona se replantee que es una quimera mantener el prestigio bien ganado estos años sin una inversión que esté a la altura de lo que merece el pasado de la entidad. 



¿Cuenta atrás o continuidad?


Xavi Pascual no ha tenido una relación fácil con crítica y público. Siendo un hombre que sabe muchísimo de baloncesto (el propio Dirk Nowitzki ha dejado constancia en twitter de cuánto le gustaron los sistemas empleados por el Barcelona en la final liguera contra el Bilbao de hace unos años), ha sido no pocas veces censurado por su particular carácter. En su haber, una capacidad de trabajo encomiable. En el debe, una propuesta, muchas veces, parca en lo ofensivo, poco agradable al espectáculo. El resultadismo se pone en peligro al primer empujón cuando la pelotita no entra. 





La estadística está completamente a su favor en cuanto a largo plazo, la trayectoria de su Barcelona ha sido brillante en lo competitivo. Igual que otro magnífico colega que estuvo en ese destino, S. Pesic, teniendo algunas de las mejores plantillas, ha optado por el rebote, el sacrificio, la recuperación de balón, etc. Labores imprescindibles, pero que le han señalado en ocasiones como un (muy hábil en lo táctico) alcalde de tacañón, como diría Andrés Montes. El maestro Popovich ha demostrado que los perros viejos de olfato vino saben reinventarse. Pero no parece Pascual una persona que vaya a cambiar su credo de la noche a la mañana. 





No parecieron sensatas las críticas a los arbitrajes (alguna cosa casera, pero en lo absoluto influyente en el resultado final, el Olympiacos fue simplemente mejor en toda la eliminatoria); sí es cierto que se echó en falta un Oleson más fresco, pera la entidad culé debe y puede tener un mayor fondo de armario. Hay un futuro espléndido con alguno de estos jugadores (Mario Hezonja parece tener un futuro prometedor), pero, cuando en frente hay una escuadra de la talla de Olympiacos, el más mínimo bajón se penaliza con hierro candente. Este verano será decisivo para que uno de los clubes históricos de la Euroliga se mantenga en la brecha. 




Enhorabuena a las bestias (empleado el apelativo en todo momento como máximo elogio) del Pireo por su tercera presencia en cuatro años en la F4, frente a rivales de la talla del CSK Moscú, Real Madrid y Fenerbache. Uno de los desenlaces más apasionantes se acerca. 

FOTOGRAFÍAS Y ENLACES: 



http://baloncesto.as.com/baloncesto/2015/04/23/euroliga/1429810577_982988.html [Fotografía realizada por Louisa Gouliamaki (AFP). Extraída de la página web oficial del Diario As]




http://www.marca.com/2015/04/21/baloncesto/euroliga/1429643022.html




http://www.mundodeportivo.com/fotos/20150423/102916859897/las-imagenes-del-olympiacos-barca-de-euroliga.html




http://www.euroleague.net/main/results/showgame?gamecode=247&seasoncode=E2014#!report
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