jueves, mayo 14

La vieja dama de las grandes ocasiones



Lacrime di giogia al Bernabéu. Hace ya tiempo, pero no tanto para ser olvidado, la Juventus de Turín perdió su aura. Caídos a segunda división y con un fuerte escándalo que confirmó las sospechas de Ronaldo el Fenómeno y el Inter de Milán, una de las instituciones más augustas del fútbol transalpino se convertía en un barco del que grandes jugadores decidieron saltar. De repente, el conjunto que había dado nombres como M. Platini o D. Zoff era algo a evitar mencionar en el CV. Nadie puede reprochar que estrellas internacionales y profesionales decidieran buscar nuevos rumbos, pero seguro que en el Stadio delle Alpi hay memoria y se agradece, entre otros nombres leales, a dos buques insignia que permanecieron con la vecchia signora: Alessandro Del Piero y Gianluigi Buffon.  




El primero ha vivido estas semifinales de infarto con traje de paisano, no como bianconero en el césped. Sin embargo estos días, Alessandro Magno ha seguido siendo embajador de su club. Ya no con la pelota cosida al pie y lanzando sus diabólicas faltas, sino mostrando los modales y el carisma que lo hicieron un enemigo respetado y querido en canchas tan exigentes como la del Santiago Bernabéu. Del Piero habló de respeto infinito por la afición madridista, exactamente el mismo que la parroquia blanca tiene por él. Saben que para los turineses, el sucesor de Roberto Baggio es el equivalente de lo que para ellos significa Raúl González Blanco. Palabras mayores. 




Buffon, el guardameta milagroso, sí estuvo en el frente de batalla. Una serie dura ante un conjunto merengue que siempre le evoca el recuerdo de aquella eliminatoria imposible de 2003, donde un tanto in extremis de Trezeguet permitió a los suyos soñar con pasar a la final de la Champions con el apoyo de su gente. En aquella vuelta, el Real Madrid daba miedo por sus nombres (Luis Figo, Ronaldo, Raúl, Roberto Carlos, el gran Zidane, etc.). Del Piero, Nedved, Buffon (quien paró un penalti decisivo) y sus compañeros hicieron una presión extrema para voltear la suerte del encuentro. Eso sí, da la sensación de que el choque de este 2015 lo ha hecho con un alma gemela, un cancerbero con el que ha mantenido un pleito eterno. 



Los viejos guerreros


Se han visto en Champions, apasionantes Eurocopas y otros torneos internacionales. Muchos consideran que en aquella tanda de penaltis del España-Italia, que acabó con la maldición de cuartos de la roja, se marcó la entrega del cetro de mejor guardameta del mundo de Buffon a Casillas. El Santo de los merengues ha malacostumbrado a sus compañeros y aficionados a intervenciones milagrosas, son innumerables las veces que una mano imposible de Iker ha salvado los muebles. De ahí aquella rueda de prensa del portero italiano. 



Los viejos púgiles que han sido grandes respetan al adversario, más cuando se trata de alguien capaz de noquearles. Buffon señaló el ambiente enrarecido que ha tenido su vida paralela, que diría Plutarco, desde aquel divorcio que sufrió con un entrenador del carácter de Mourinho, en un choque de trenes de proporciones increíbles. El día de Valencia se llegó a unos límites insostenibles, si bien Iker y su afición fueron demasiado inteligentes para no firmar el armisticio teniendo que remontar el 2-1 de la ida, donde la Juve y Madrid vivieron otro episodio de su rivalidad, la cual se ha fraguado en instantes como la recordada final de Ámsterdam (1998); al acabar aquel encuentro, los directivos italianos tuvieron el fair play de regalar sus botellas de champán para que los triunfadores españoles pudieran brindar como se merecía el séptimo entorchado de la institución blanca. 



Un rispetto mutuo que transmitió Ginaluigi a su par. Después, a la hora de la verdad, pocas bromas. Los locales salieron en tromba, amparados en ese mago llamado Benzema, un delantero que va a terminar jugando de 10 por su impresionante visión de juego. Karim volvió locos a propios y extraños, si llega a culminar su primera genialidad, hubiera tirado el estadio abajo. Lástima, para el centro blanco, la ausencia de un Modric que es quien aporta la claridad y la visión del hueco. Por su lado, Allegri recuperaba para el enfrentamiento definitivo a un Pogba que se resintió del parón, voluntarioso y con detalles, pero sin esa chispa que da la continuidad de partidos.   



El asedio y los pequeños gestos



La pena máxima ejecutada por Cristiano Ronaldo cambió el guión establecido que hacía prever que el 0-0 duraría mucho más tiempo. El propio Sergio Ramos admitía que, involuntariamente, el Madrid levantó un poco el pie del acelerador. A pesar de estar al borde del KO, Allegri mantuvo los papeles. Incluso si les anotaban otro, sus pupilos seguirían estando a un tanto de forzar la prórroga. Lo había advertido un sabio como el Cholo Simeone, quien se midió a ellos en fase de grupos, los bianconeros eran incomodísimos en una eliminatoria. 



Y llegó el 1-1 del Morata más taciturno que se recuerda. La fidelidad al club de sus amores honra al canterano, si bien casi desentonaba en las fotografías con los gestos desbordantes de lógica alegría de Tévez, Chiellini y cía. Apenas había comenzado la segunda parte. Algunos atacantes como Bale parecían aún condicionados por las declaraciones inoportunas de su agente, pero la tormenta blanca cayó como siempre. Esos impulsos de épica y asedios sin piedad al arco rival. Los dominios de Buffon fueron una guerra de trincheras que el bando azzurro sostuvo, agradeciendo la salida del peligro constante que arroja Benzema. 



Ancelotti y los suyos se volcaron hasta donde dieron las energías; como dijo el inteligente técnico italiano, no fue ayer, sino en la ida, donde se perdió el duelo con un enemigo íntimo como es el conjunto de Turín. El Bernabéu tuvo un detalle de gran clase al aplaudir a un Pirlo que, si bien no hizo un partido a la altura de su leyenda, merece el reconocimiento de cualquier estadio por su gran trayectoria. 




PD: Mal haríamos los culés en pensar que en la final ha venido una Ceniciente; más bien al contrario, se trata de una señora de armas tomar, una pareja de baile que sabe sufrir y hacer daño cuando toca. Una final contra el Madrid hubiera disparado todas las alarmas y concentración para los de Luis Enrique. Y esa misma actitud es la que deberán que imponerse ante la Juventus, la cual, igual que el Barcelona, ingresa por méritos propios en Berlín, tras sobrevivir, en ambos casos, a dos favoritos a todo como Real y Bayern.  



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 







http://www.altaspulsaciones.com/champions-league-2014-2015-juventus-deja-real-madrid-final.html




http://www.rtve.es/alacarta/videos/champions/champions-resumen-130515w-rtve-izqmaster/3126580/




http://www.gazzetta.it/?refresh_ce
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