sábado, mayo 16

Εφιάλτης

Pesadilla. Un estado de ensoñación que tiene algo de irreal, pero del que es muy difícil escapar cuando se incrusta en tu mente. Ayer, Madrid presentó sus mejores galas para la Final Four que se iniciaba. El poderoso CSKA de Moscú partía como uno de los grandes favoritos, avalados por presencias como Kirilenko (uno de los jugadores que mejor hacen notar su presencia sin tocar un balón) o Sonny Weems (demoledor en esta Euroliga). Pero, el caprichoso azar les había reservado una de sus ensoñaciones más temidas: el Olympiacos, las legendarias bestias del Pireo, presentes en 3 de las últimas cuatro F4 que se han disputado. 




Los moscovitas tejieron sus hilos para no caer en esa piedra que les ha amargado las dos últimas veces que se enfrentaron al borde del abismo. Fue un partido extraño, Teodosic y Spanoulis comenzaron fallones, irreconocibles para sí mismos. El poderío interior de los rusos se iban haciendo notar, mientras que los helenos hacían la goma. Dio la sensación de que, pese a los magníficos servicios de Aaron Jackson, añoraban al serbio y sus genialidades. Lo mismo le pasaba a sus oponentes, pero, su gran diferencia con el resto es que han patentado el festina lente del emperador Augusto para afrontar esas crisis. 




Con presencias como Kaun patrullando la zona y un ingenioso sistema de ayudas, uno de los anotadores más influyentes de la Euroliga estuvo totalmente anulado por tres cuartos. No importó. El Olympiacos sabe esperar a su estrella como ningún otro conjunto en el continente lo hace. Por su lado, ningún astro tiene la seguridad de la que goza el genial escolta. Los Mantzaris, Dunston, Printezis y cía, al más puro estilo Tony Montana, se parten el pecho por un jefe al que no recriminan sus malas decisiones en momentos puntuales. Su trabajo es ser los Compañeros del Escudo de Alejandro Magno, despejan el camino de la batalla para su general. Y nadie aprovecha ese favor mejor que Vassilis, dispuesto a regalar a los espectadores otro momento de videoteca.  



Compartir la misma enfermedad: La obsesión por ganar del Oly y el Real



Las redes sociales echaban chispas. Mitos de la talla de "Manudona" Ginóbili expresaban el efecto alucinógeno que produjeron aquellos minutos que hicieron olvidar la escasa prestación anterior del dorsal número 7 del Pireo. Spanoulis tiene el don de los más grandes, como sufrieron los excelentes defensores que se midieron a él. Triples que volaban como bombas, suspensiones suicidas para el resto de los mortales. Sus huestes lacedemonias, con Dunston agarrando el estandarte, vieron la llamada de su hegemón y le cubrieron, nadie, ni Navarro, ni Saras, ni Papaloukas han tenido semejantes aclarados y bloqueos destinados al lucimiento de un jugador que es único para el Olympiacos, de la misma forma que ese club es el idóneo para él. 



Fue la derrota más amarga para un CSKA que estaba en todas nuestras quinielas, si bien tengo algún amigo visionario que ya intuyó que nunca se debe subestimar el corazón de un campeón. Kyle Hines lo veía desde la otra banda, recordando cuando luchaba para esa polis; junto con los Khryapa y esa generación dorada de tierra de los zares que ha tenido la mala fortuna de chocar con este muro de hormigón, estos irreductibles griegos a los que hay que matar cien veces en las Termópilas asfixiantes que exigen estos tres días por el cetro de Europa. 



Acompañado de su hermosa familia, el astro apareció poco después de paisano para ver el siguiente duelo, el plato fuerte de la noche para la parroquia merengue. El maestro Obradovic había otorgado todo el favoritismo a su antiguo discípulo, Pablo Laso. El vieo zorro quería que su joven Fenerbahce saliera sin presión. Y así lo hicieron en un bello primer cuarto donde unos y otros se gustaron. El Real Madrid, cada vez más cómodo en este formato, sabía que la noche sería larga. Los turcos se permitieron mirarse en el espejo... y ese pecado de soberbia es terrible. Cuando cae tormenta, hay que tener paraguas. 



Hora de guerreros, hora de los artistas


Eran justo lo que necesitaban. No se trataba de hacer el maremoto revolucionario que se quiso realizar cuando perdieron la final de la Liga Endesa el pasado año. El Madrid de basket ha vivido los dos últimos cursos en Europa con el aroma de equipo de basket ofensivo exquisito, pero con momentos de pájara y cierta indolencia de carácter. Ahora han venido ellos. Andrés Nocioni y Gustavo Ayón han tenido sus altibajos esta temporada, pero se han adaptado en el momento perfecto y se manejan en estas trincheras como pocos, dieron aliento y soplaron a las alas de sus compañeros. Así se lo hicieron saber a las tropas otomanas, mientras celebridades como Arda Turan eran espectadores de lujo en la grada. 



El Madrid intercambió golpes sin rubor en el intenso primer cuarto, los momentos anteriores a que Andrew Goudelock decidiera hacer la guerra por su cuenta contra el mundo. Sabían que llegaría su momento y que sus talentosos rivales (Bogdanovic, Jan Vesely, el propio Goudelock) podría pagar cara la bisoñez. Le hicieron el mismo efecto hipnótico que al Barcelona en Milán por estas fechas. Una aterradora ráfaga de triples fue cayendo como una maldición de gota malaya. Rivers estuvo inmenso, efectivo y colosal. El Chacho dirigió con la batuta de los maestros y cada integrante del conjunto blanco aportó lo que le tocaba. Fue el principio del fin, un parcial demoledor del que ni siquiera Obradovic te puede rescatar. 




No pudo descansar del todo el Madrid porque el partido se calentó sin mucho motivo. El Fenerbahce sacó carácter y raza en el último cuarto (si bien, sus talentosos y capaces jugadores permanecieron siempre con la cabecita increíblemente extraviada, todo se reducía a 1x1 y esperar el resto en la banda o al rebote), algo que también se tradujo en faltas más duras de la cuenta. Provocaciones que no deben acentuarse mucho para que salte un Rudy Fernández que es tan adorado por su grada como causa el foco de la ira de los rivales por su semblante de autoconfianza (es muy bueno y lo sabe, en ocasiones, hasta límites que bordean la frontera de la calidad superlativa con la prepotencia innecesaria). 




Las dos potencias se emplazan para un domingo que será de hemeroteca. El Oly se llevó la F4 de Londres con una épica (y van...) remontada. El Madrid se vengó en una pasada serie intensa y con gran peso del factor cancha (5 partidos) Una hegenomía está en juego. Los pies ligeros y la picadura de avispa de un Madrid en auge, contra el púgil que mejor aguanta bajo los aros cualquier castigo. El Real querrá volar y el Olympiacos bajarlo a ras del suelo. Será una lucha apasionante. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.sport.es/es/noticias/euroliga/heroe-spanoulis-vuelve-amargar-cska-moscu-4190582



https://twitter.com/MarcaBasket/status/599276714905178112/photo/1




http://www.mundodeportivo.com/baloncesto/euroliga/20150515/20111286808/real-madrid-fenerbahce.html

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