lunes, mayo 4


King of the North



Solamente hay una clase de rey ante la que las legión de seguidores de la NBA, que piensan que dormir es de cobardes en las madrugadas que se dan entre abril y junio, aceptarían hincar la rodilla. Y es ese jugador por el que uno siempre está dispuesto a pagar una entrada. Durante la sorprendente serie disputada por los Washington Wizards y los Toronto Raptors, ha habido momentos donde un imaginario foco se ha concentrado en Paul Pierce. El resto de lo que pasaba en la cancha o fuera de ella ha importado muy poco. El viejo rockero ha dominado el escenario de la primera ronda como lo hacen los grandes maestros. 



Aunque muchos lamentamos no haberle visto retirarse con la camiseta del orgullo verde, el eterno capitán céltico nos ha brindado una página más en su juego de tronos particular. No se trata de la victoria. Ha sido la forma de conseguirla. Ya no es el de antes, tampoco su energía, se ha visto en regular season. También en esa extraña aventura que vivió con su compinche Garnett en los Brooklyn Nets, dardos a Deron Williams incluidos. Sin embargo, olfateó sangre en Canadá y no se puede hacer eso con los viejos sabuesos de nariz fina. 



Así ocurrió en un tercer partido donde los capitalinos tenían una oportunidad de oro. Habían robado dos encuentros en Toronto y nadie ha remontado un 3-0 en los Playoffs. Pero los Raptors aguantaban y la pelota quemaba. Entonces le llegó al veterano, quien esperó con una finta estática a que sus esforzados defensores saltasen. El resto es historia conocida. No solamente fueron tres puntos a falta de un puñado de segundos. Se trataba de algo más, The Truth se dirigió a la grada para meter en la cabeza de su afición que aquella serie no se les podía escapar. 



Hasta hemos visto un curioso síndrome de Estocolmo. Greivis Vásquez, al igual que toda la grada del Air Canada Centre, ha aprovechado cada oportunidad para hablar mal del trash talking de Pierce. De cualquier modo, el jugador venezolano, consumado el inesperado barrido (todos esperábamos una serie igualada a seis o siete encuentros), admitía que en sus Raptors había faltado un veterano así, capaz de ensuciarse las manos y la lengua para rebajar la presión de sus compañeros y ponérsela al rival. El eunuco Varys hubiera acabado diciéndole en el túnel de vestuarios: "Bien jugado, mi señor". Son demasiadas batallas para olvidarse de cómo va esto. 



No en vano, ese chico que se llama Lebron James y que ha despedazado a los jóvenes Celtics en primera ronda, ha afirmado en alguna ocasión que los duelos que más ha disfrutado han sido los mantenidos con The Truth. Para el imaginario popular el séptimo partido de las semifinales de conferencia entre Boston y los Cavs, donde uno y otro se retaron en un monstruoso encuentro. La buena fortuna de Paul en un tiro libre decisivo nos dejó una frase mítica: "Ese tiro lo ha metido Red [Auerbach]. Siempre está aquí cuando lo necesitamos"





James habrá sonreído ante el televisor. "¡Esto es lo que hago! Por eso estoy aquí!". Lo repitió para quien quisiera escucharlo, un arma psicológica muy importante, que ha enturbiado una temporada muy interesante de los pupilos de Dwane Casey. Precisamente el astuto entrenador se dio cuenta del déjà vu que les estaba metiendo en la cabeza, porque fue un monstruoso recital de este viejo guerrero en último cuarto los pasados Playoffs, el que silenció a la afición canadiense. "No tengo nada más que respeto por él. Sigue siendo un jugador muy capaz. No es ningún tonto. Sabe perfectamente qué dice y por qué lo dice. Es muy experimentado".  



Un savoir faire que también tiene sus contra-indicaciones. A Pierce le cuesta defender en el poste bajo a gente como DeMar DeRozan. Por ello ha llevado la lucha a los medios. Su twitter ya se encargó de volver locos a los Orlando Magic en las Finales de Conferencia Este de 2010. Tampoco se mordió la lengua al ganar un quinto encuentro en The Q en aquel mismo año y afirmar a sus empleados: "Nos veremos el año que viene". No en vano, Derek Fisher, otro astuto sabueso, se encargaba de pararle los pies con declaraciones similares cuando chocaban escudos en las brillantes series mantenidas entre Lakers y Celtics. 




Igual que Reggie Miller y otros genios, este eterno superviviente (y no solamente en las canchas, sino de la vida, debido a una terrible agresión que sufrió) gusta de echar al auditorio en contra. Esto ha permitido a John Wall y cía tener una cota más de libertad para hacer su juego, también a obreros subterráneos como Gortat. Se trata de un triunfo que en Washington ha sido agua de mayo; no es que Pierce sea el único responsable del éxito, pero marcó el sendero de sus jóvenes compañeros, porque él ha estado aquí antes. 




Si el tapón a Kyle Lowry no fue suficiente la pasada campaña, la entusiasta afición canadiense está contando los días para, con fortuna, volver a cruzarse con este rey norteño. La plantilla de los Raptors también. Este capitán curtido en mil batallas les está enseñando a competir a la hora de la verdad. Y querrán agradecérselo a su estilo. Pero, mientras tanto, los Wizards han descubierto a quien pasar el esférico si la cosa se pone complicada... 

FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 




http://www.bulletsforever.com/2015/1/16/7557687/paul-pierce-washington-wizards-quiz-nba-missing-period




http://wizofawes.com/2015/04/25/nba-playoffs-2015-paul-pierce-continues-to-haunt-the-toronto-raptors/



http://www.gettyimages.es/detail/fotograf%C3%ADa-de-noticias/paul-pierce-of-the-washington-wizards-plays-fotograf%C3%ADa-de-noticias/470219708


VÍDEOS DE INTERÉS:




https://www.youtube.com/watch?v=aMXaf3iN2tw



https://www.youtube.com/watch?v=BX_8NlvsUcI



https://www.youtube.com/watch?v=HSsvWawrbDk



https://www.youtube.com/watch?v=DIF2qDzFxco





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