lunes, noviembre 30

Hay cosas que requieren su tiempo. Indudablemente, la NBA disfruta de una cobertura mediática sin precedentes que ha cimentado su éxito. No obstante, muchos de sus protagonistas no se privan de recurrir a tópicos monosilábicos cuando dan respuesta a un micrófono tras un partido. En su descargo, afirmar que no debe ser nada fácil para ellos salir de una durísima batalla de 48 minutos para ponerse a pensar cómo citar oportunamente a Schopenhauer. Por ello, la reciente columna de Nazr Mohammed ha sido recibida como agua de mayo para los amantes del baloncesto también por escrito. Y es que su texto no tiene desperdicio. 



En él, este veterano curtido en mil batallas y trota-mundos de la NBA (Spurs, Bulls, Thunder, Bobcats...) se toma su tiempo para sentarse y reflexionar sobre algunos de los compañeros de profesión que más trabajo le han dado. Con 2´08 metros de altura, primera ronda del draft y casi dos décadas en una liga feroz y exigente, no son muchas las cosas que deban sobrepasar a este experimentado profesional. Sin embargo, hay parejas de bailes que no se olvidan. 



Personalmente, mi momento favorito de Mohammed fue su contribución a San Antonio en las Finales del Oeste de los Playoffs de 2005. Ante un rival excelente (los Phoenix Suns de Nash), Mohammed mantuvo su inteligencia defensiva para subir también en anotación, haciendo una tarea encomiable para ayudar a los de Popovich. Sus años en Texas debieron de traerle noticias de las heridas de guerra que había dejado un tal Shaquille O´Neal en esos pleitos eternos de Lakers y Spurs. 



Símbolo de los poderosos Lakers de comienzos del siglo XXI, O´Neal, como el propio Mohammed recuerda, era el jugador más fuerte del campeonato. Pero no es solamente es ese el factor que explica que sea el número 1 en la lista de sus admirados enemigos. Recuerda el improvisado articulista como O´Neal fue capaz de aprender a pasar la bola para potenciar más todavía su juego, hasta el punto de que, si se permitía un nivel demasiado físico por los árbitros, era virtualmente imposible detenerle. "Es el center más dominante que he visto. Pertenece a una especie única". Justo tributo a una fuerza sin precedentes desde los días de Chamberlain. 


Más sorprendente puede resultar, sobre todo para los incondicionales de las estadísticas, la inclusión de Rasheed Wallace. La opinión de Mohammed es particularmente interesante en este punto por haberle sufrido en las Finales de 2005, así como luego fueron compañeros en Detroit Pistons durante una campaña. Subrayando la incomodidad de defender a un ala-pívot con capacidad de lanzar desde cualquier punto de la cancha, se subraya en el texto lo inesperada que le resultó la hospitalidad de Sheed cuando compartieron vestuario. 



Odiado por árbitros, gradas rivales y parte de la cúpula políticamente correcta del campeonato en los despachos, siempre ha sido curiosa la excelente reputación de Wallace entre sus pares y, especialmente, quienes le han tratado en las distancias cortas. "Es una persona completamente diferente cuando salta a una cancha, como si fuera su otro yo. Lo que no quieres es enfadarle. Cuando lo haces, resulta imparable". Esto cimenta la teoría que todavía hoy muchos mantienen de que una parte no desdeñable de los merecidos premios de defensa de Ben Wallace tiene como destacado culpable a un líder heterodoxo pero que siempre ha aumentado la confianza de quienes están con él en pista. Cuesta pensar en el anillo de 2004 para la Motown sin el factor etiqueta negra. 



Mención aparte merece en su repaso Dirk Nowitzki, sobre todo, por su originalidad. Nadie ha jugado como el alemán antes de irrumpir en la Liga. Tampoco tendrá sucesor directo. Habrá mejores (pocos) y peores (prácticamente, el resto de los mortales) en su puesto, pero el dorsal 41 de los Mavs es, aparte de una pesadilla gore para sus marcadores, impredecible por sus fundamentos y fusión de virtudes de hombre alto y tirador. Los Clippers puede dar buena fe de que, cerca de la cuarentena, este veterano de lujo sigue teniendo intactas las virtudes que impresionaron a Mohammed años atrás. 



De un europeo ilustre, a un pívot chino que dejó sensación de sinfonía interrumpida en el mejor compás. Hubo un tiempo en que la pregunta era cuán lejos llegaría Yao Ming. El recuerdo del antiguo Spur por la muralla de los Rockets es un justo tributo, puesto que la evolución de Yao fue constante y prometía venir para marcar una era. Las molestias físicas dijeron basta, lo cual no empaña el recuerdo del tipo de juego que estaba desarrollando a la altura de 2009, cuando se rompió en una postemporada que se intuía inmejorable para su franquicia desde los días de Olajuwon.


Dos platos igualmente fuertes quedan para el final. Tim Duncan y Kevin Garnett. Sobre el primero, su antiguo compañero no duda en deshacerse en elogios. Nada raro, puesto que, incluso desde la distancia, el público intuye que este ala-pívot inteligente, respetuoso y callado es igual como líder de una plantilla: sensato, docente con sus compañeros y poco amigo de algaradas innecesarias. Parece acertado el diagnóstico de Mohammed de que el IQ del genio de las Islas Vírgenes le daría para ser un sobresaliente entrenador, aunque duda que sea el objetivo de esta delicia de power forward, capaz de salir bien parado en duelos estadísticos y sentimentales con iconos de su puesto como Karl Malone o Bob Petitt.



Los incondicionales de Big Ticket, por el contrario, habida cuenta de las declaraciones en el pasado de otro Spur, Malik Rose (notable jugador por cierto, gran papel en el anillo de 2003), uno se temía que Garnett iba a pagar peaje por su trash talking y su emotividad desbocada. Haciendo gala de una empatía atípica en el deporte profesional, Mohammed analiza la influencia positiva de un rival al que admite haber temido, cuando no directamente odiado, por sus modos en ocasiones. "Hoy en día, solamente puedo quitarme el sombrero ante su trayectoria". Seguro que el icono de Minnesota habrá agradecido sus palabras en lo que valen.



No se olvida en incluir en su listado menciones honoríficas a Antoine Walker y Shareef Abdur-Rahim. Muchos fieles van a echar en falta a nombres como los dos Gasol o perlas como Chris Webber, pero es cierto que Mohammed se basa en sus propias experiencias y no ha coincidido con esos excelentes ala-pívots en épicas batallas por el anillo. Un texto escrito con elegancia, sin acritud y aportando datos novedosos sobre 6 personalidades inimitables en el mundo de la canasta. Puede que haya alguna cabecita más hueca que otra en el deporte profesional, pero Nazr Mohammed dista mucho de encontrarse en dicha categoría.  



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://nba.nbcsports.com/2015/11/17/shaq-tops-list-of-six-toughest-players-nazr-mohammed-defended/



http://s304.photobucket.com/user/nbacardDOTnet/media/zz%20NBA%20Photo%20Gallery/Rasheed%20Wallace/VS/2003-05-04-inside-nowitzki.jpg.html



http://larrybrownsports.com/basketball/tim-duncan-reportedly-hates-kevin-garnett/136241
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