lunes, enero 11


La Final Four de Madrid fue especial. Tras varios años ofreciendo uno de los juegos más vistosos y alegres que se recordaban en la Euroliga, el Real Madrid de Pablo Laso lograba el título que tantas veces había acariciado en las últimas temporadas. No es descabellado, ahora que ha vuelto a ponerse tan de moda la mítica saga Star Wars, considerar que el éxito de los blancos fuera saludado por los amantes del espectáculo y los marcadores electrónicos elevados como una nueva esperanza de los jedis que luchan contra las "fuerzas oscuras" del basket control, la defensa y la disciplina táctica a ultranza. 



Sin embargo, a los héroes (ya sea el Madrid del año pasado, los actuales Warriors...) se los recuerda por el calibre de sus enemigos. Un buen villano no funciona por ser desagradable, antipático o despreciable. Al contrario, las Némesis más recordadas lo son por su carisma, su tenacidad y virtudes que los llevan a ser capaces de generar respeto en sus adversarios, cuando no miedo. CSK de Moscú y Olympiacos se adscriben en esta pasada década a esta categoría. Son los que no quiere nadie en el sorteo, las canchas incómodas donde es casi imposible arañar nada positivo. No en vano, se hace raro recordar alguna F4 reciente donde no haya estado uno o ambos de estos candidatos. 



Apenas hace una semana que los merengues lo experimentaron en sus carnes en Moscú. Nocioni recibiendo falta técnica, Luka Doncic abroncado por su entrenador fuera de sí. ¿Qué había pasado? Pues que, durante 40 minutos, el vigente campeón sufrió un constante martilleo de De Colo (28 puntos y 7 asistencias) y Teodosic, dirigiendo su orquesta para minimizar al máximo los efectos que hubieran podido provocar Sergio el Chacho Rodríguez y el festival en triple de un ultra-motivado KC Rivers, recién recuperado del Bayern. Castigando cada pérdida de balón sin piedad, los moscovitas no desaprovecharon la oportunidad para obtener un triunfo de prestigio en el TOP 16. 


La única laguna que tienen los hoy pupilos de Dimitris Itoudis es un mal que los seguidores culés conocimos muy bien durante la pasada década. La conciencia de pertenecer a la élite europea, haber hecho grandes campañas y títulos, pero... el botín continental sabe a poco para todas las finales jugadas. El CSK ha sufrido de todo en la última instancia. La canasta milagrosa de Rice y, sobre todo, un peligro escarlata con un tipo barbada que algunos fieles rusos imaginarán con un sable láser rojo cuando anota alguno de esos tiros imposibles: Vasileios Spanoulis, el Darth Vader de las bestias del Pireo, un jugador al que mitos como Papaloukas no dudan en colocar a la altura de los Bodiroga, Jasikevicius, Navarro o Diamantidis. 



Tras ser el verdugo en las semifinales, la capital española presenció la perfecta combinación de las filigranas de la luz de los Llull y Rudy con la entrega de Reyes y Nocioni. Spanoulis se vio como pocas veces, perdió todo el control, tuvo el acto infantil de arrojar un balonazo a Fernández, se picó (y perdió) en el trash talking contra Maciulis. Por ello, muchos esperábamos al maestro Sith volviera a dar clases de Máster como la que brindó en Vitoria, donde el siempre bravo Laboral Kutxa no pudo con los helenos. 



Pero el contra-ataque de los Printezis y compañía vino antes. La víctima, desafortunadamente, el Barça. Durante 40 minutos en la tierra de Pericles, Vasileios amargó la vida con sus triples lejanos e imposibles, mientras el resto de sus hetairos ponían músculo, entrega y competitividad. El Olympiacos debería estar saciado pero no lo hará, igual que el CSK, les destruyeron sus Estrellas de la Muerte y ahora quieren recordar al mundo que ellos siempre están ahí. Cómo si necesitasen motivarse.



Otro sable que estará presente es el de los killers, esos jugadores especiales que se crecen cuando a otros se les encierra el camino al aro. Tyrese Rice, otro de los miembros de esta Death Star que es el grupo de Oly y CSK, causó fríos sudores en el Palau con su arranque. La respuesta del Barcelona fue imperial y logró terminar por someter al Khimki de manera clara; los de Xavi Pascual se han metido en este pozo continental y ellos mismos deberán sacarse si quieren recuperar lo que perdieron unas aciagas semifinales. Rice ya ha sido héroe en Milán y la Eurocup, por lo que los finales calientes llevarán su nombre, no nos cabe la menor duda. Con todo, estamos cometiendo un error, porque no estamos mirando al otro lado del bombo, donde pasarán cosas muy interesantes.



Pocos llaman tanto la atención como un Unicaja más cómodo en esta etapa de la competición. El año pasado se les notó algo de bisoñez, pero su rendimiento en el arranque para meterse en cuartos de final promete emociones fuertes para la siempre activa afición malagueña. Tampoco fue para tomarse a broma el golpe en la mesa del Fenerbahce (el cual debe demostrar que es algo más que una colección de grandes nombres a la hora de la verdad) en una plaza tan complicada como Belgrado, donde el Estrella Roja se había hecho fuerte.



Son solamente algunos de los duelos que se están produciendo, a los que no debemos perder el rastro. Pero todo parece indicar que el contra-ataque de algunos clubes históricos y ambiciosos aspirantes será apasionante.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.libertaddigital.com/deportes/baloncesto/2016-01-07/de-colo-y-teodosic-lideran-la-victoria-del-cska-de-moscu-ante-el-real-madrid-en-la-euroliga-95-81-1276565116/



http://www.levante-emv.com/especiales/eurobasket-2015/las-estrellas/



http://www.eurohoops.net/eurocup/84563/rice-and-khimki-in-the-eurocup-finals




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