lunes, marzo 7


Magic Johnson es uno de los tipos más inteligentes que jamás se han puesto a botar un balón en cualquier cancha. A una capacidad única para leer el juego y dejar solos a sus compañeros, el ídolo nacido en Michigan sumó en Los Ángeles el escenario perfecto para reinventar el basket de la década de los 80 del siglo XX: el Showtime. De eterna sonrisa, cuando el dorsal 32 de púrpura y oro habla, se le suele escuchar, no solamente en el mundo deportivo, sino a nivel global. El pasado febrero, quizás algún usuario de Twitter de sorprendió de ver que el astro declaraba haber dejado de apoyar cualquier evento deportivo que involucrase a Manny Pacquiao, el boxeador filipo, uno de los luchadores más carismáticos de la última época. 



Pac-Man pasa por haber sido una de las encarnaciones pugilísticas más perfectas de la épica. A pesar de su aspecto ligero, igual que Allen Iverson para la NBA, tras la carcasa de apenas 1´66 metros se escondía un prodigio libra por libra, alguien que sería conocido como el diablo tagalo. Pronto, a sus virtudes en el ring se unió una simpatía natural y carisma humilde que lo convirtieron en una celebridad, peregrinando por su gimnasio de entrenamiento estrellas como Kobe Bryant, Sylvester Stallone o Mark Wahlberg, citando únicamente unos pocos. Todavía mayor es su popularidad en su Filipinas natal, donde sus enfrentamientos televisados decretaban treguas tácitas incluso entre ejército y guerrilla. Fue Beyoncé quien destacó hace unos años la fascinante transformación que se producía del sonriente filipino en un demonio en el cuadrilátero. Una sonrisa que recordaba a la de Magic cuando cruzaba todo el campo para pasar la bola mirando a otro lado. ¿Qué podía ocurrir para que el playmaker cargase sus tintas sobre él, más allá de que el bueno de Magic siempre se ha declarado fan de Mayweather? 



Todo radicaba en unas declaraciones efectuadas en TV5 para Filipinas. Pacquiao se posicionó totalmente en contra del matrimonio de parejas del mismo sexo, hasta el punto de hacer una metáfora aberrante donde comparaba a esas personas con animales. Evidentemente, semejante barbaridad corrió pronto por las redes sociales, generando indignación por semejante exabrupto. Era sabido del carácter conservador del filipino en muchas facetas de su vida (no hace tanto también se expresó de forma muy dura contra el divorcio), sin embargo, ahora incluso sus más acérrimos defensores admitían que se había pasado de la raya hasta límites enervantes. Entre dichos críticos, destaca el nombre de Magic y es que el Hall of Fame sabe muy bien de lo que habla cuando se tocan estos temas tan delicados.  



Todo cambió para Magic en una rueda de prensa celebrada el 7 de noviembre de 1991. Allí, uno de los iconos de la NBA, la gran Némesis de Larry Bird, informó al mundo de que había contraído el virus del SIDA. Aunque hoy sepamos mucho más de la enfermedad, en aquellos días era muy grande el desconocimiento sobre la cuestión, existiendo equivocadas concepciones sobre cómo se contagiaba, cuáles eran las medidas de precaución más idóneas, cómo tratar a las personas aquejadas de ello... Por si fuera, poco, así queda reflejado en algunos filmes como Filadelfia (1993), existía además la concepción popular y ridícula de que el VIH era únicamente un mal que sufrían las personas que tenían relaciones con miembros de su mismo sexo.



Si bien sufrió el rechazo de algunos antiguos compañeros de profesión y admiradores, la única falta de Magic era privada y de tipo moral. Habían quedado aireadas sus infidelidades a su pareja, un asunto que ambos terminaron resolviendo. Sin embargo, empezaron a lanzarse apreciaciones desafortunadas sobre la turbia vida de Magic o de qué había más allá de su entrañable amistad con otros célebres jugadores. En sus peores momentos, le llegó una oferta de un grupo para lanzar públicamente a la luz que era homosexual, buscando que lograse el apoyo de dicho colectivo. Como hacía en la cancha, Magic tomó decisiones valientes, inteligentes y que se salían del camino fácil. Como activamente explicó, los heterosexuales también tenían riesgos de contraer el SIDA, el cual no era ninguna clase de castigo divino, sino un virus que debía combatirse con la sensatez de chequeos médicos periódicos y una práctica de sexo seguro. De haber aceptado una condición que no era la suya, Magic pudo haber ganado algún aficionado casual, pero a largo plazo habría sido una tremenda falta de respeto para todo el público.



Asimismo, lo que Magic supo ver con perspicacia era que podría haber caído en un error muy frecuente cuando se realizaba estas defensas. ¿Hacía falta ser del origen de una nacionalidad concreta para respaldar a los emigrantes de dicha procedencia del racismo que pudieran sufrir? No, cualquiera con dos dedos de frente empezaba a comprender que el acoso y derribo que habían sufrido los homosexuales por el tema del SIDA requería apoyo, no solamente de gente con esa inclinación sexual. Por ello, no se ha tratado de mero oportunismo su repulsa por las palabras de Paquiao. El antiguo astro de los Lakers sabe muy bien lo que es ser señalado con el dedo y ser objeto de todo tipo de rumores, como si alguien pudiera estar en un plano de superioridad moral sobre otros.


Y no es que al filipino le sea desconocida la adversidad o el rechazo. Para alguien que ha llegado donde él desde una posición de extrema pobreza, el brutal KO que sufrió ante Márquez o perder a los puntos un combate reñido son juegos de niños. Alguna corriente de opinión acusa su salida de tono a la fuerte religiosidad de sus últimos años. Personalmente, no creo que sea la causa. La Historia da muchos ejemplos de personas que nunca fueron creyentes y tuvieron una caída de Damasco hacia algún tipo de fe que les hizo sacar lo mejor de sí mismos. De igual manera, personas criadas desde pequeñas para creer se descubren infelices con esa imposición, encontrando en la independencia de dejar de hacerlo una autonomía dichosa que les permite encontrarse a sí mismos y realizarse mucho más allá de cualquier expectativa.



Paquiao es un ferviente católico como una parte muy considerable de la población de Filipinas. Ello le ha encaminado a hacer actos muy positivos como volcarse con los más desfavorecidos y muchos eventos caritativos. Lo que escama del Pac-Man de los últimos años es su intransigencia. Todo el mundo sabe lo importante que ha sido Jinkee Paquiao para que el boxeador encontrarse estabilidad, siendo una pareja que ha logrado sobreponerse a situaciones muy duras. Habiendo tenido esa buena fortuna, hubiera podido tener mil salidas más elegantes sobre el tema del divorcio, más para alguien que quiere volcarse en las resbaladizas arenas de la política en los próximos años: "Por supuesto, entiendo que a veces el divorcio sea la única solución, aunque, por mi experiencia personal, sé que el matrimonio es algo por lo que merece la pena luchar". Habría dejado clara su postura sin ofender a nadie.



En el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo la cuestión ha sobrepasado cualquier clase de límite. Los mentideros mediáticos olieron sangre y las posteriores disculpas que realizó el deportista no iban a frenar el morbo creado. Mucho más elegante de lo que daba a entender su imagen como Drax el Destructor en el cine, Dave Bautista no cayó en la tentación del micrófono, dejando claras dos cosas: 1) que respetaba a Paquiao como luchador 2) que su madre es lesbiana y no piensa conceder ni un segundo de crédito a alguien que diga tonterías como la del filipino. Un boxeador gay de Puerto Rico ofertaba a Manny a repensarlo y entrenar con él un día para que le conociera y descubriera qué clase de persona era. Otra luchadora profesional le recordaba que el Dios al que citó el púgil no estaría complacido ante esa intolerancia.



Con bastante fina ironía, Magic recordó vía tweet que la lucrativa pelea Pacquiao-Mayweather (La pelea del siglo) habría tenido como espectadores a gentes de muy diferente orientación sexual pero que, obviamente, su color de dinero seguía siendo de ese verde universal. Un poderoso caballero que ha hecho a la acaudalada compañía Nike rescindir sus contratos con la que había sido hasta entonces una de sus gallinas de oro. Bob Arum, el avispado promotor del filipino (muy al estilo del astuto David Stern para la NBA, Arum es alguien con varios gatos en la barriga como se dice popularmente, entra con campeón y aspirante, ganando él independientemente de resultado) ya ha lamentado varias veces una decisión que le va a costar muchos dólares a su protegido. Aunque, y esperemos que eso nos quede un poco claro, la cuestión monetaria no es lo más importante de este asunto.



Siempre me ha llamado la atención que los defensores a ultranza de Mayweather (boxeador majestuoso y personalidad ostentosamente excéntrica) avalan cualquier hipérbole de su ídolo con: "Es muy listo, mira la cantidad de dinero que ha hecho el tío"). Tales comentarios suelen invocar desde el recuerdo unas sabias palabras de la película Ciudadano Kane: "No es tan difícil hacer dinero... si lo único que uno quiere es hacer dinero". En todos estos años, independientemente del veredicto de los jueces de las Vegas, lo que me parecía Manny Pacquiao era cualquier cosa menos un perdedor. Mucho me temo que lo que se ha sembrado a sí mismo el pasado febrero sí se que se parece mucho a la peor equivocación, a la creencia de que haya una sola verdad y que encima uno es quien la posee. No puede haber peor derrota.



El asunto ha traído cola y parece haber vuelto un poco fuera de sus casillas a todos, incluyendo al propio Magic. Tras sus acertados comentarios en las redes sociales y con el ejemplo que casi siempre da, sorprende un poco su papel de organizador oficial y espontáneo de un boicot contra el boxeador filipino. Una búsqueda de foco un tanto sorprendente para alguien que jamás ha necesitado pedirlo, además de presentar ciertas contradicciones. Algún jugador determinado de los Lakers en esporádicos momentos, directivos con los que él ha tenido buena relación u otros ídolos que el mítico base admira han tenido sus problemas con la justicia o salidas de tono muy mejorables, lo cual no ha provocado celos parecidos. Distinguir la faceta profesional que una persona desempeña y el valor de su personalidad no siempre, por desgracia, van ligado.



Además, es un papel de maestro de ceremonias que las declaraciones no necesitan. La gente no es tonta y sabe qué es una cosa y cuál otra. A muchos va a seguir gustándoles ver las peleas más míticas de Pacquiao, continuar afirmando que Freddie Roach es un pedazo de entrenador que acertó eligiéndole como su pupilo... Lo que realmente importa es que termina cayendo un mensaje de prudencia. Ser una estrella deportiva o un campeón el cuadrilátero no es garantía de nada cuando hablamos de cosas serias, de lo que realmente importa.



Me permitiría aconsejar a Pac-Man que aceptase la oferte del púgil portorriquieño y que estuviera dispuesto, como antaño, a que, como decía el Bardo, hay más cosas en el Cielo y en la Tierra que las que sospecha su filosofía. Y al gran Magic que recobre la sonrisa, hablaba muy claro dentro y fuera del Forum de Inglewood, que no adopte vestiduras de juez del valle de Josafat (las mismas galas que se auto-impuso el filipino antes de lanzar su insensatez atávica) nunca le pegaron, mucho más le quedaba como un guante en el uniforme de aquel All Star en el 92 que nos hizo soñar a todos...



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.sbnation.com/2015/5/2/8538551/mayweather-vs-pacquiao-celebrities-denzel-washington



http://www.888sneakerstreet.com/manny-pacquiao-rocks-kobe-9-elite-asg-devotion/



http://m.todayonline.com/sports/pacquiao-says-shoulder-injury-limited-him-mayweather-loss



http://lopezdoriga.com/entretenimiento/estos-famosos-tambien-anunciaron-padecer-vih/
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