lunes, julio 4


Un rostro conocido




Claudio Bravo se había tirado al lado equivocado. Aunque el arquero chileno había hecho una final de Copa América espléndida, incluyendo una atajada milagrosa a un cabezazo del Kun Agüero, el lanzador lo conocía muy bien y supo intuir el lado al que se dejaría caer. Por un instante, Lionel Messi sintió la misma tranquilidad que Roberto Baggio tuvo ante Taffarel en 1994. También estaba en Estados Unidos, como Messi. En una tanda fatídica a la que su selección, Italia, no habría llegado sin la excelsa aportación del diez transalpino. Igual había acontecido con La Pulga. Entonces, siguiendo el travieso hado del divino codino, el rosarino vio que el disparo se desviaba hacia las nubes. Con el portero batido. Con medio planeta observándole. 



Hubo un tiempo en que Argentina llevaba equipazos y se estrellaba en el primer cruce, incluso en fase de grupos. Épocas donde parecía que todos los demás competían por ser segundos, aunque un país tan futbolero se veía obligado a hacer las maletas a las primeras de cambio. Esta generación de los Mascheranos y cía ha acabado con eso. La albiceleste se clasifica para los grandes torneos, son los últimos en hacer las valijas de vuelta a casa. Sin embargo, no basta. Los excesos de ambición son grandes, pero este, dentro del marco deportivo, se lleva la palma. Messi, el pecho frío que no cantaba el himno, es el principal "culpable" de tres finales consecutivas. Nadie es profeta en su tierra, se desoyeron las advertencias de Manu Ginóbili, uno de esos que se equivocan poco con la pelota o ante el micrófono: "Un día se va a hartar y no vendrá más". 



Fue una renuncia dicha en caliente. Uno no debería exigir que lo proclamado con 29 años se convierta en un juramento inquebrantable. No obstante, el genio deportivo de pocas palabras supo encontrar las fuerzas suficientes para decir que hasta ahí habían llegado, cuanto menos de momento. Pampa Yakuza cantaba que preferimos la derrota compartida al triunfo en soledad. Messi cruzó el Rubicón desde el que muchos le habían provocado. Arturo Vidal, un portento de competitividad, avisaba a navegantes. "Es una pena que Messi deje la selección". Lo afirmaba un guerrero curtido en mil batallas, uno que ha tenido la suerte de batirle en dos finales decididas casi por puro azar. Pizzi, técnico adversario, incluso en el festejo, no negaba que en esos 1´70 metros se escondía el futbolista más determinante de todos los tiempos, bajo su juicio. El respeto en las trincheras enemigas, la duda en casa.


Los peros que sí valen y la paranoia del despecho



Había llegado con ganas... y luciendo barba. Tras el banquillo de los acusados, Lionel Messi volvía a su casa, el césped, el lugar donde ve las cosas como uno las haría desde la grada. La mala gestión y sus cuentas indebidas con el fisco habían llevado al deportista que tributa en España a uno de los momentos más tensos de su trayectoria. Por eso, la Copa América era casi una forma de terapia. Todo se había vuelto muy loco. Algunos aplaudían a Lionel a la entrada del juzgado, otros, le llamaban defraudador. Si sobran los motivos para aplaudirlo en el terreno de juego, la mala elección de sus asesores no era merecedora de una ovatio. Tampoco existía motivación para sentenciarlo antes de que se pronunciase veredicto. No habíamos cambiado tanto desde la época en que Lola Flores era utilizada como caso ejemplarizante.



Debe añadirse que está bien que se revisen con minuciosidad y en abundancia las cuentas de Messi. De hecho, debería hacerse también varias empresas, bancos y partidos políticos que vendrían a la mente de cualquiera. No es una acusación de nada, solo faltaría, simplemente, que en estos años de crisis no estaría de más que toda la atención generada por el rosarino se aplicase para desempolvar algunos ábacos más. Y Messi no es el Jefecito. Mascherano se explicó muy bien, reconoció la negligencia y resolvió con presteza. El 10 de la albiceleste carece de esa elocuencia y causó estupor su imagen en un territorio que no controla. Y que no se malinterprete este párrafo. Que se le cobre hasta el último euro, no está la cosa en las arcas públicas para más amnistías. Únicamente que de esa falta sancionada con justicia, costaba seguir el razonamiento de abogado estatal que consideraba al futbolista como una especie de hábil profesor Moriarty que había orquestado un ingenioso sistema de blanqueo de dinero... Me costaría ver a este deportista con esa soltura financiera ahora, mucho menos cuando ocurrieron los sucesos de la denuncia, siendo un imberbe pibe que empezaba a armar revuelo en la reserva del Barcelona.



Él y su padre se vieron en esa tesitura poco halagüeña. Con todo, tuvieron mucha suerte. Si debes 4´1 millones de euros, quien tiene un problema es tu acreedor. Los Messi siempre podrán pactar, pagar con intereses o, incluso, y espero que no por el bien de los culés, ir a otro sitio a desempeñar su profesión. Lo difícil es el bienintencionado anciano que firmó unas preferentes, ese señor y su familia si tienen un quilombo serio. Es lo perverso del sistema. Por eso, Messi llegaba a Estados Unidos ansioso de encontrar su violín de Sherlock Holmes. Hasta el fatídico penalti lo logró. Gol de dibujos animados ante Estados Unidos, pase sin mirar a Higuaín, una media hora infernal contra Panamá...¿todo perfecto? Los hay que nunca están contentos.


Enemigos íntimos




Pelé y Maradona fueron dos futbolistas brutales. La Perla brasilera y la zurda mágica siguen, todavía hoy, décadas después de sus retiradas, nutriéndose de una fiel legión de seguidores que defienden que cada uno de sus ídolos fue el más grande. Una rivalidad alimentada por los tabloides y la propia personalidad exuberante de sus protagonistas. No pocos dardos se han intercambiado entre los dos fenómenos, en un ejemplo poco edificante que el Doutor Sócrates definía con su inteligencia y humor incomparables: "Qué tontería compararse con alguien. ¿Por qué no meten a Einstein y Galileo en la comparación? ¿Quién fue más importante para la humanidad? Argentina y Brasil son mucho más grandes que Maradona y Pelé". No era una frase vacía, puesto que el mítico miembro de la canarinha de 1982 siempre habló maravillas de esta pareja de astros como deportistas, por más que no comulgase con su afán protagónico fuera del estadio. 



Por ello sorprendió su abrazo de Vergara y un armisticio que olió a atacar a lo nuevo. Pelé y Maradona coincidieron en la falta de liderazgo de Messi. De enemigos íntimos, a aliados serenos. Siempre han jugado cómodos en su parcela, usando los innegables méritos que poseen. El 10 brasileño saca sus impresionantes 3 Mundiales, con un reguero de goles de pantera al acecho, excelente de cabeza y con las dos piernas. ¿Qué más da que no acudiera a Europa a probar su talento indiscutible o que, incluso cuando se lesionaba, la Brasil de los Garrincha y Rivelino siguiera ganando sin él? Los maradonianos se jactarán siempre de México 1986, un campeonato donde, como Emilio Butragueño afirmó, cualquiera de los cuartofinalistas habría ganado de haber tenido a Diego en sus filas. Nadie fue tan determinante para que su combinado se llevase el ansiado trofeo. Argumentos de peso para olvidar sus problemas extradeportivos y ciertas campañas más irregulares. 



Una bula de la que nunca parecerá gozar Messi cuando se enfunda la zamarra de su patria. Poco importa que sobrepase el récord del mítico Gabriel Omar Batistuta. Tampoco que, pese a las bajas de Lavezzi y de un Di María renqueante, junto con otras ausencias, fuera uno de los principales causantes de que Argentina se mantuviera con opciones hasta el final. En 2014, el peor Messi que jamás se vio físicamente bastó para que dos selecciones ofensivas y candidatas, Holanda y Alemania, cambiasen todo el libreto de sus esquemas, por el simple temor a facilitarle un uno contra uno. Lo definió mejor que nadie Germán el Mono Burgos: "Cuando entra el Chiquitito, mueve el área. Él permanece quieto y mueve al resto de las piezas".   


El único al que temieron




No tiene madera de héroe. Falló el penal. Le sigue faltando algo con la selección. Es un pierde-finales. Lo habían sufrido y era el momento de revanchas por viejas afrentas, ya fueran reales o imaginarias. Doc Rivers dijo en una ocasión que Kevin Garnett debería poner en su CV las pullas que Phil Jackson, le dedicaba, "Siempre ataca al mejor del equipo rival. Kevin debería estar orgulloso". Para buena parte de los medios de otros rivales deportivos, Lionel nunca va a ser simpático. No puede serlo, ha ganado mucho pero, sobre todo, jugando como muy pocos lo habían hecho con anterioridad. Por eso, Stephen Curry afirma que querría conocerlo, entre tantas estrellas deportivas, es meritorio que el rosarino sea el primer nombre que venga a la cabeza al crack de los Warriors. 



En Barcelona se acogió la noticia con cierta alegría. El mejor futbolista del mundo para nosotros solos. Egoístamente hablando, no estaría nada mal ahorrarle viajes y patadas con jet lag. Sin embargo, no deja de ser una pena que el talento más grande de la albiceleste lo dejé a los 29 años. No porque tenga nada que demostrarle a nadie, menos a esos "héroes" que deberían plantearse qué báculo les permite pontificar así sobre una trayectoria futbolística que hace palidecer la de muchos de sus excelentes ídolos. Como es tierra pasional, pronto empezaron las manifestaciones, los reproches, los halagos y las súplicas para que el dorsal 10 reconsiderase la postura. La decisión final la tomará Messi, el tipo sin personalidad que ahora se antoja imprescindible para pasar las eliminatorias. 
  


Hubo alguna joya como la carta de una maestra de Entre Ríos (CARTA A MESSI), una epístola que iba más allá del histerismo nacional o la necesidad de ganar. Lo demás no dejó de ser algo desaforado. La sagaz docente, admiradora del crack, apuntaba que, por más pasión que ponga a su trabajo, no podrá tener el eco que cualquier gesto del rosarino para las nuevas generaciones. Y ese es un fallo nuestro. Está muy bien que sepamos el récord goleador del delantero centro de nuestro equipo, también el balance de victorias-derrotas del campeón de la NBA, etc. Pero, ¿sabemos cuál es la estudiante que ha sacado la nota más alta de su promoción en Selectividad? ¿Y el nombre del profesor que no tira la toalla con los alumnos más problemáticos? Realmente, hemos perdido el oremus con esto del deporte, tornando un juego divertido en algo que debe preocuparnos más que la prima de riesgo.



Todo pasa...



Julio Grondona fue un hombre singular y polémico. Su presidencia casi monárquica de la AFA, sus influencias y particular carácter lo acercaban en cierto sentido a un personaje de Mario Puzzo. El Coco Basile, uno de los primeros valedores de Lionel en la selección absoluta, siempre afirmó que en su código de barrio, Grondona tenía una cosa buena, una frase que usaba como gran verdad: "Todo pasa". Ahora, en el tránsito tras años tumultuosos, el nivel federativo argentino está muy lejos de corresponderse con el de una camada que está siendo utilizada, la mayoría de las veces, como chivo expiatorio. El hinchado grupo que no se paró a saludar a los aficionados que los esperaron bajo la lluvia en la Copa América 2011, ha madurado. Una cosa distinta es que no quiera verse.



Ahora es fácil decir que Lavezzi es un bromista poco serio. De haber ganado, sería un tipo grosso que da alegría al vestuario. Cuando Maradona se peleaba con los dirigentes azulgranas y amenazaba con romper la vitrina de trofeos de Barcelona, era una carácter rebelde e indomable. Una crítica casi tímida de Messi al desbarajuste de horarios de su Federación fue tomado como poco menos que una afrenta. Un doble rasero de medir que hace sospechar a muchos que, pese a haberse dado una hipotética victoria ante los chilenos, el 10 habría terminado por tomar esa salida. 



Igual que con las palabras de Diego Pablo Simeone tras la final de la Champions de Milán, no debería exagerarse sobre el alcance de lo dicho por Messi. Todo termina pasando y también el enojo por este revés. Ahora, muchos respirarán tranquilos, aunque la mala noticia es que el pibe tiene 29 años y, tras las vacaciones, volverá a tener la pelota en sus pies. Entonces, volverá a hacerse antipático para muchos. Hubo una época en que el propio Menotti criticaba la aportación de Maradona en el seleccionado desde una columna de prensa. Algún día, Messi colgará los botines y será nostalgia, creará fanatismos de quienes no estén dispuestos a ver nada bueno en los nuevos jugadores que vayan surgiendo.



Espero a ver al 10 en el Mundial de Rusia. No es por su CV ni por los Balones de Oro, tampoco para que calle la boca de nadie. No lo necesita. Como de costumbre, los demás hablan y La Pulga juega. La realidad es más simple, todo es más divertido en la cancha si él anda cerca de la pelota.



"Lloró con Lionel y su legión de odiadores profesionales, en su infinita mediocridad, disfrutó con el tormento del pequeño gran hombre que lleva más de una década engrandeciendo este deporte"- Rubén Uría, "Messi se cansa de perder" (ENLACE).



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.marca.com/futbol/copa-america/2016/06/27/5770c1dd268e3eb25f8b4663.html



http://mundod.lavoz.com.ar/futbol/mundo-d-en-la-copa-america-messi-y-un-10-inolvidable-contra-estados-unidos



http://orgulloso.es/futbol/noticias/messi-mascherano-la-lista-la-seleccion-argentina/



http://www.riverlate.com/2014/07/01/solos-contra-todo/



http://nexogol.nexofin.com/37382-el-tremendo-insulto-de-lavezzi-a-messi-por-el-gol-de-tiro-libre/
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