lunes, septiembre 12

El villano al que te encanta odiar



Será raro no torcer el gesto cuando lo ves encararse con el jugador favorito de tu equipo. Tampoco volver a sentir un sudor frío cuando reciba para tirar un triple mortal que silencie al Palau. En los torneos internacionales, los rivales de Grecia pensarán que se han ensanchado la pista, como si de repente hubiera más espacios liberados. En honor a la verdad, siempre odié a Dimitris Diamantidis. La explicación es sencilla: cada vez que se cruzaba con el Barça o la selección española tenía el pésimo hábito de jugar extraordinariamente bien, contagiando su legendaria competitividad a sus compañeros, un líder espiritual que encontró en el Panathinaikos su hogar. 



Defensa incomodo hasta el extremo, auténticos maestros de armar tiros de la nada como Juan Carlos Navarro han sufrido en sus carnes a este carterista que no temía ensuciarse las manos, un tipo imprescindible en cualquier barricada de las ligas del Peloponeso. Ya fuera en las semifinales del Eurobasket de Madrid o en una encarnizada eliminatoria de Euroliga, los duelos de la Bomba con el heleno eran un espectáculo digno de verse. El escolta catalán elogió hace muy poco a la figura de aquel incordio que lo seguía en la pista como si fuera un detective privado, afirmando que era un honor estar invitado con su club al torneo que la histórica entidad griega creaba para homenajear a algo más que un deportista de élite. 



Los aros de la Hélade, su país, donde ha reservado algunas de sus mejores actuaciones. Hay una estampa que permanece imborrable. Hasta el momento, la última vez que perdieron los invencibles. Semifinales del Mundial de Japón, 2006, mes de septiembre, Grecia-Estados Unidos. Chris Paul, uno de los bases más talentosos de la NBA, entra a canasta para firmar dos puntos fáciles en las semifinales. De la nada, Diamantidis logra interceptarle con un tapón desde el otro carril que, más allá de toda su espectacularidad, sobre todo sirve para que la bola caiga perfecta a las manos del general Papaloukas, quien arma de inmediato la contra. Una definición perfecta de su rol a las órdenes del dragón Giannakis, el lacedemonio infalible detrás de las sombras, la estrella que bajaba el trasero a defender como un debutante. 


El orgullo del OAKA



Probablemente, seguirá siendo uno de sus momentos deportivos más felices. El Palacio de la Paz y la Amistad del Olympiacos no hizo honor a su nombre en una noche de final liguera donde el encuentro hubo de ser suspendido en varias ocasiones por el lanzamiento de petardos y bengalas. Los anfitriones se medían a su eterno rival, el Panathinaikos, en un partido caldeado posteriormente por las declaraciones de los hermanos Aggelopoulos, quienes acusaron a los verdes de favoritismo por parte de la Federación en la ajustada victoria. El siguiente encuentro fue el último, Diamantidis brilló en una contundente victoria celebrada con furia en el OAKA, quedando inmortalizado todo en una fotografía con Alvertis, quien fuera el alma de dicha escuadra hasta que él le tomó el relevo. Corría el año de 2014, el noveno título en una década para una generación brutal. 



Y es que exige algo muy especial en ese dorsal 13 de casi dos metros de altura que ha vivido de sus manos rápidas, mentalidad ganadora y excelente sentido de la colocación. Incluso, dentro de su apartado más censurable, las faltas, ha sido un maestro a la hora de hacerlas sin ser detectado por los árbitros. Pequeña maldad que se nos debe permitir decir de él, admitiendo en todo momento que el único jugador que ha sido MVP de la Euroliga y de la Final Four en la misma temporada debe tener algo más que un buen físico y táctica. Diamantidis es, y eso es fácil que pase desapercibido por su espíritu de equipo, uno de los mejores talentos que nunca ha dado El Viejo Continente. 



"Para mí, siguen siendo el equipo de Diamantidis", la frase fue pronunciada por otro gran maestro, alguien a quien muy pronto nuestro protagonista va a acompañar en la categoría leyenda de la Euroliga: Sarunas Jasikevicius. Por aquel entonces, el genial base lituano era ya asistente técnico en su país, preparando las vísperas de un duelo contra el PAO. A pesar de las nuevas caras traídas por la directiva, Saras recordaba que él mismo había sido uno de los fichajes estrellas y millonarios del OAKA para conseguir llevarse la F4 (cosa que hicieron, temporada 2008/09). Un equipazo donde también estaban apellidos como Spanoulis o Batiste, con Obradovic dando instrucciones desde la banca, casi nada al aparato. Sin embargo, como bien decía el mago de las asistencias, el PAO será el equipo de Diamantidis hasta que sea sustituido por última vez en su homenaje para recibir una atronadora ovación.   


Un legado para otros




Hablábamos antes de Papaloukas como el socio imprescindible para entender a Diamantidis en la selección. Ambos fueron miembros del quinteto ideal del Eurobasket de 2005. Fue el día D y la hora H para un basket griego necesitado de nuevos referentes. Nikos Galis y Giannakis habían escrito una página gloriosa, pero era la hora de sangre nueva que pudiera reenganchar al combinado heleno. En los amplios hombros de Theodoros Papaloukas y Dimitris, se cimentó una nueva camada que fue un aval de competitividad. 



Aquel europeo fue muy especial. Diamantidis dejó varios instantes para el recuerdo. Su defensa a Dirk Nowitzki en la final, en un torneo donde el dorsal 41 estaba cuestionando esa máxima de los campeonatos de élite que dicen que un solo jugador no puede ganarlos. Y, previamente, un triple de dibujos animados para romper el corazón de la Francia de un imperial Tony Parker, en un triunfo agónico que todavía hoy sigue siendo una de las remontadas más inverosímiles en unas semifinales. 



Instantes únicos que este diamante en bruto ha ido regalando por los diferentes pabellones. Podríamos haber rellenado veinte entradas más con los que nos hemos dejado en el tintero. Ha llegado la hora de disfrutar de este merecido homenaje, de aplaudir, sin importar los colores de la escuadra de la que uno sea, a toda una leyenda del basket. El gran Dimitris Diamantidis. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.eurohoops.net/es/featured-es/307128/juan-carlos-navarro-elogia-diamantidis



-http://www.solobasket.com/fotos/dimitris-diamantidis-y-theo-papaloukas-propiciaron-el-estiron-griego-fiba-europe-castoria



-http://www.ebasket.gr/2014/05/%CF%84%CE%BF-5%CE%BF-%CF%80%CF%81%CE%AC%CF%83%CE%B9%CE%BD%CE%BF-%CE%B1%CF%83%CF%84%CE%AD%CF%81%CE%B9
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