lunes, noviembre 14

El largo adiós




Durante algún tiempo, los aficionados habían esperado que fuera verdad. Realmente, se trataba de la retirada perfecta. No obstante, los deportistas de élite suelen tener más problemas que el resto para ver la luz al final del túnel. Cuando Michael Jordan anotó la suspensión decisiva en el sexto partido de las Finales NBA de 1998, muchos suplicaron porque el 23 dejase aquella acción como su última contribución a la disciplina que se empeñó en honrar con su presencia. Pero el mito volvió, tras su segunda retirada; seguía siendo mágico, aunque ya no era la misma sensación. Poco meses después de su satisfactorio tercer enfrenamiento con Timothy Bradley (¿EL ÚLTIMO COMBATE DEL DIABLO TAGALO?), Manny Pacquiao volvió a ponerse los guantes y a saltar al ring. 



Ello podía significar que la vida como senador no le llenaba del todo o que pensaba que podía compatibilizar. Mal síntoma en cualquiera de ambas opciones. La tarea política exigiría más atención en el primer caso y, mal andaría encaminado el filipino si pensase que las victorias en el cuadrilátero pueden repercutir en ganar más votos en las urnas. Además, no le hace ninguna falta. Polémicas absurdas al margen que él mismo se ha buscado (LOS JUECES DEL VALLE DE JOSAFAT), su contribución para su pueblo y solidaridad con los más humildes ya le han granjeado un puesto de honor en la isla. De cualquier modo, ser un indiscutible ídolo deportivo no tiene que llevar aparejado estar preparado para arenas tan movedizas como las políticas. 



Como fuere, más allá de la controvertida decisión, el púgil tagalo lució de manera impecable para tener ya treinta y siete años en el contador. Algún analista comentaba que seguía siendo rápido, aunque no era el Pac-Man de antaño. Se trata de una exigencia desmedida para alguien con tantos combates a sus espaldas. Simplemente, el filipino es muy rápido de piernas ahora. Previamente, ni se le veía moverse. Su rival, Jessie Vargas, hizo una apuesta arriesgada, poniendo su campeonato de peso wélter en la palestra. El joven boxeador jugó con audacia, aunque se le vio superado por momentos ante la mayor experiencia de un oponente que marcó el tempo de la lucha. Cuando sonó la campana, la decisión era unánime. Muchos fans del vencedor se sonrieron, aunque una espada de Damocles parece cernirse sobre una leyenda del controvertido deporte del boxeo. 


Inside Job




Bob Arum es un hombre de negocios a quien no se le puede discutir su inteligencia. Dueño de una de las promotoras más importantes de boxeo del mundo, es una persona que suele entrar con dos combatientes bajo el brazo. Gane cualquiera de ellos, él se lleva la mejor parte. Y no corre el riesgo de llevarse ningún puñetazo durante el proceso. Dicen las malas lenguas que este temprano regreso de Pacquiao podría ir encaminado a propiciar un enfrentamiento con Terence Crawford, un excelente púgil que está empezando a sonar mucho en los mentideros. Pac-Man, verdadera leyenda del cuadrilátero, sería el mejor regalo posible para un rival más joven y con una dosis mayor de experiencia que el esforzado Vargas. 



De ser cierto, el asunto dejaría en mal lugar las prioridades y valores de Arum, quien debería tener prendida una vela constante por haber tenido la enorme suerte de contar con el prodigio entrenado por Freddie Roach. Pero el negocio no entiende de la batalla más dura que está llevando el filipino: contra la clepsidra del tiempo. Pasan los años y Pacquiao sigue en el candelero. Viejas Némesis como Juan Manuel Márquez (el tremendo luchador mexicano con el que protagonizó cuatro terroríficas peleas) pueden criticarle los fallos que ahora evidencia desde la cómoda posición de analista reputado; pero lo cierto es que Manny sigue en el candelero y es capaz de llenar pabellones con su mero nombre. Detrás de las mil meteduras de pata y sus imperfecciones, lo homérico del origen del chico condenado a la pobreza que llegó a ser estrella no parece disminuir un ápice conforme pasan los años. Al contrario, se acrecienta. 



Quizás por ello invitó a Floyd "Money" Mayweather a ver la pelea con Vargas. Considerado el choque más rentable en lo económico (LA PELEA DEL SIGLO), el Pacquiao-Mayweather fue un combate decepcionante para quienes querían un simple baño de sangre. En realidad, se trató de un duelo que confirmó muchas cosas, que Mayweather es el tipo más listo que ha dado una jungla como el boxeo profesional. Cuando todos sueñan con acertar a los dados y llevarse un millón de dólares, Money decidió que la aspiración debe ser convertirse en el dueño del casino. Retrasó su enfrentamiento directo con Pac-Man durante años, no por cobardía como le acusaron sin mucho sentido sus detractores, sino porque es un estratega nato y cuando el filipino tenía esa punta de velocidad no podía asegurarse el control que suele ejercer sobre todos. Ahora, con ambos en una venerable madurez avanzada, se duda que pudieran exprimir más la insatisfecha bolsa de sus legiones de fans por todo el globo. 


El tipo en la esquina



Nadie quería que el brutal KO que le infligió Márquez o la derrota ante Mayweather fueran el último reflejo del legado de Pacquiao. El triunfo frente a un adversario tan honorable como Bradley olía a cierre perfecto. Ante Vargas se volvió a desafiar la clepsidra en un combate limpio, pero, ¿por cuánto tiempo se puede ganar al inexorable avance del reloj? Freddie Roach debería ser una de las voces que el peleador más considere. Su míster no parecía nada contento cuando se le insinuó en sala de prensa ese posible enfrentamiento con Crawford. 



En muchas ocasiones, sus detractores han puesto en relieve que el púgil tagalo no ha sido tan táctico como Mayweather a la hora de elegir a sus rivales. Una falla que ha hecho que su récord no sea inmaculado. Lo que se olvida en ese caso, y el dinero tampoco lo puede comprar, es que también ha conllevado que nadie pueda dudar que Pac-Man se enfrentó a muchos de los mejores de su generación cuando estaban en la plenitud de sus fuerzas. 



Sería una pena seguir arriesgando salud en una carrera que no se puede ganar cuando Bradley y Vargas abrieron dos salidas más que dignas. Si alguien hace lo imposible cuando se trata de subir al ring es él, pero ni siquiera uno de los mejores boxeadores de la Historia puede burlar eternamente a la lógica de la edad. David Remnick escribió un libro maravilloso sobre Muhammad Alí, donde trataba con toda la severidad el salvajismo del cuadrilátero y con infinita ternura a los púgiles. A la hora de aconsejarse, el senador filipino haría bien oyendo más las advertencias de Roach que la caja registradora... 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://gallery.websam.co/i/manny-pacquiao-vs-jessie-vargas/



-http://fansided.com/2016/11/05/manny-pacquiao-jessie-vargas-result-highlights-scorecard/



-http://www.ibtimes.co.uk/manny-pacquiao-warned-avoid-young-floyd-mayweather-terence-crawford-comeback-fight-1572786
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