lunes, enero 9

Los fotógrafos de olfato fino distinguen de inmediato el instante que separa lo extraordinario de lo cotidiano para inmortalizarlo. En pleno Barcelona-Real Madrid (1-1), la cámara captó una breve tregua del clásico televisado para todo el globo. No es tan difícil que dos rivales deportivos confraternicen durante un parón del juego, pero si sus nombres son Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, todo se exagera. Desde la cantidad casi obscena de goles a su influencia desproporcionada a nivel global. Sin embargo, en cierto sentido, se trata de una comparación sin motivos. Quizás ellos mismos sean conscientes de este hecho, por ello no es descabellado pensar que ambos protagonistas se vean a sí mismos alejados del odio visceral que distintas campañas mediáticas fomentan. 



El portugués es el prototipo del cazador de goles infatigable, habiéndolos conseguido de mil maneras distintas. Una puntería a la que suma una voluntad de hierro, desde Raúl, nadie con la camiseta blanca ha sido tan "pesado" cara al área y en las búsqueda de la victoria. Benzema puede tener más clase y Bale poseer una mayor proyección futura, pero los registros no mienten y es insultante excusar que obedecen a la casualidad o meros golpes de fortuna. Messi, por su lado, es una batalla bien distinta. Cada vez va alejándose progresivamente de su etapa más goleadora (aunque siga fabricándolos con facilidad) e individual para ser una Pulga distinta, más involucrado en la creación de juego. Como muestra valga su segunda parte de infarto ante el poderoso Sevilla de Sampaoli, donde se desempeñó como un hombre-orquesta al más puro estilo Di Stéfano. 



Como el año pasado sucedió con Messi, Cristiano ha alternado el éxito de su Balón de Oro con problemas fiscales. Contra el doble rasero imperante, el blog modestamente opta por seguir el mismo criterio que con el argentino. Presunción de inocencia y, en caso de ser ciertas las acusaciones sobre el complicado entramado de los derechos de imagen del jugador, que se le cobre hasta el último céntimo con interés, puesto que a buen seguro no le va a suponer ninguna frustración tener un yate menos. Eso sí, sirva la cuestión de la Hacienda para ver que la doble vara de medir entre puentes aéreos llega a complicar las cosas. 


Cuando Lionel Messi ganó el Balón de Oro de 2010, una fuerte campaña mediática habló de robo a Andrés Iniesta. El genial centrocampista manchego había ganado los mismos títulos que su compañero del Barça, sumado a su aportación decisiva en el Mundial de Sudáfrica. Por contra, otros hablaban de que don Andrés había tenido un final de curso exquisito, pero que sus lesiones no le habían permitido coger regularidad durante dicho curso, donde además influían factores psicolígicos, incluyendo el fallecimiento de su amigo Dani Jarque, quien fuera excelente jugador del Espanyol. En cualquier caso, había argumentos sobrados para defender que trayectorias brillantes de la selección española (Iker Casillas, Xavi Hernández...) podían haber recibido la distinción, por más que las cifras anotadoras del rosarino fueran de otra galaxia. 



El juego era que algunos mentideros pensaban que un triunfo de Messi alabaría exclusivamente al Barcelona, mientras que otros pensaban "hurtar" cierta gloria al club blaugrana al dárselo a un jugador de "La Roja" (en una mezcla de politiqueos varios que no vienen al caso pero que ya catalogan a sus inventores).  Ciertas centrales lecheras decidieron bajar esos listones cuando el astro portugués obtuvo uno de sus balones de oro con una irregular prórroga en las votaciones (justo para coincidir con la repesca mundialista donde él destacó frente a Suecia) y un palmarés muy inferior al de un Franc Ribéry campeón de casi todo con con el Bayern. 



Los recientes éxitos de Cristiano hicieron sacar de algunas plumas que el merengue se negaba a ser como el mítico Raymond Poulidor (excelente ciclista al que muchos absurdamente asocian con la figura de perdedor, será que ellos han ganado mucho en la alta competición para hacer esos juicios de valor): 5-4 está el tanteo a este respecto. El premio que algunos anti-Messi defenestraban cuando el argentino los ganaba consecutivamente. De la misma forma, ahora quienes utilizaban el galardón de France Football como carta ganadora en cualquier circunstancia para defenestrar a Ronaldo, lo consideran una cuestión sin la menor trascendencia. 


Zinedine Zidane, centrocampista exquisito de tintes legendarios, hablaba maravillas de Leo Messi hasta asumir la dirección (con resultados excelentes, por cierto) del Real Madrid. No hay negociación en este pulso y Rafa Benítez bien puede dar fe de que un piropo de menos puede enemistar con todo un vestuario. Por su lado, Luis Enrique encabezaría una facción culé donde cualquier consideración de que alguien pueda competir con Messi es una blasfemia. ¿Tan fina es la línea que separa la admiración del odio? A fin de cuentas, tal vez entre los once metros del penalti que se fue a las nubes frente a Claudio Bravo y el que el luso acertó frente a Oblak estuviera el galardón individual.  



La Copa América de Messi pasó de sublime a pecho frío en un disparo. Ronaldo hizo la transición de de ver a su escuadra eliminada a colarse como mejor tercera en el cuadro más apetecible de la Eurocopa. Lionel deslumbra con una jugada de realismo mágico ante el Espanyol y podría hacerla cualquiera según algunos paladares exquisitos que será que ellos las hacían a diario. El Madrid de Zidane va a cinco puntos del Barça en el campeonato de la regularidad (que pueden ser ocho si cumplen en su partido aplazado) pero es solo cuestión de suerte. Messi y el Barça ha sido la gran estafa de Villaratos y fantasmas en terreno doméstico, mientras los trofeos y elogios se han sucedido fuera. Fabrican gafas especiales para la neutralidad. Incluso un mito como Roberto Carlos (el lateral más impresionante que he podido ver en directo) hablan de que el Barça tuvo "su momento" como si hubiera sido el sueño de una noche de verano. Bendita "pequeña" racha esa colección de títulos, estimado jugadorazo. 



Personalmente, tengo una clara predilección en este duelo artificial (ambos cracks juegan en posiciones diferentes, con funciones distintas): Lionel Messi. No es especial inquina a Cristiano (a quien he visto ganar en buena lid finales al mejor Barça de la Historia, y también perder en no pocas ocasiones sin que culés o merengues nos quedásemos sin ver el Sol el día siguiente), simplemente, igual que Stephen Curry está reinventando el basket, el rosarino ha puesto en práctica jugadas que no sabíamos que existían previamente (y sí, con Xavi, Guardiola e Iniesta es más fácil hacer eso, pero Jordan tuvo a Pippen y Pelé jugó con la mejor canarinha de todos los tiempos). 



No deja de resultar curiosa que esa rivalidad alimentada ad nauseam (por otra parte es lógico, el mundo va tan bien ahora que podemos dedicar horas y horas a estas cuestiones en los informativos) parezca no ser compartida por sus estandartes hasta hace muy poco. Cristiano, galardonado en esta ocasión con "The Best" un cariñoso dardito a la expedición blaugrana por no asistir a la gala. En primer lugar, la espantada del Barça ha sido indigna del evento, a la altura de la protagonizada por el propio Ronaldo en 2011, aunque según el sitio se pondrá más el acento en un lado u otro.  



Dijo en una ocasión Guardiola que no importaba que a Messi no le gustase leer. No es relevante cara a que haga jugadas magníficas, pero ciertos tratados de protocolo le hubieran animado a asistir al reconocimiento de un oponente. Otros afirman que a Cristiano no le iría mal una dosis de humildad. Vista la hibris que le ha generado un penalti bien transformado y el esfuerzo de sus compañeros para ganar la Eurocopa pese a su lesión, hubiera sido más interesante que incidiese en ello en lugar de acordarse del vencido, más si cuando este no ha tenido una actitud divergente a la suya en casos inversos.



Tiempos curiosos donde los culés se sienten más cómodos leyendo a un madridista como Carlos Boyero que viendo una campaña de ataque arbitral digna de los días de Mou (un tipo listo como Piqué y con idéntica capacidad de sacar los pies del tiesto si pierde). Mientras, otros se frotan las manos hablando del fraude de Lionel. Lástima que el subconsciente sea tan traicionero, teniendo un magnífico jugador, el verbo distefaneó solamente lo han empleado del momento con otra persona.



El eterno y artificial pleito seguirá. Solamente queda descubrirse ante los galardones de Ronaldo y el magnífico desempeño del conjunto de Zidane. Y si alguno piensa que ello menoscaba la calidad de Messi, incluso en esta errática fase del Barcelona, que miren la falta a la escuadra frente al Villareal.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.fcbarcelonanoticias.com/messi-y-cristiano-tan-amigos-durante-barca-madrid-194630-2016-12.php [Fotografía tomada por Jarno de Luca]



-http://library.skema.edu/watches-cancion-de-leo-messi-y-cristiano-ronaldo.html



-http://www.eluniversal.com.co/cartagena/deportes/messi-valdria-el-doble-que-cristiano-ronaldo-segun-un-estudio-122923
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