lunes, junio 19

"Necesitábamos redimirnos"-Stephen Curry, declaraciones durante las Finales de la NBA (2017). 



Siempre se puede sacar punta a todo. Cuando lograron el primer título, Kyrie Irving, el fantástico jugador de los Cavs, se había lesionado, junto con otros importantes integrantes del roster de Cleveland. Si baten el récord de triunfos de la NBA en temporada regular, es síntoma de la decadencia de los tiempos que corren y la defensa menos física. En caso de caer en un séptimo ante las heroicidades de Lebron James, sí supone un justo castigo a su soberbia por haberse visto 3-1 arriba en la serie. Sospechosos habituales, raro es el mes que algún veterano destacado de la mejor liga de basket del planeta no aprovecha una entrevista para decir que en sus tiempos hubieran arrasado sin piedad a Golden State. 



Por ello, este curso era tan importante. Tras sobrevivir de milagro a la fuerza combinada de Kevin Durant y Russell Westbrook en las Finales del Oeste de 2016, los reyes del Far West hicieron tambalear el mercado al fichar al primer nombre de la formidable pareja de los Oklahoma City Thunder. Siendo perfectamente comprensible la decepción que el movimiento de Durant provocó en sus incondicionales del Chesapeake Energy Arena, pareció que el resto de franquicias y aficionados les acompañaban en el sentimiento, no por solidaridad por un magnífico tándem desmembrado, más bien porque odiar a los de la Bahía iba tornándose en un hábito que se transmite temporada tras temporada. 



Pero no todo ha sido color de rosas en un conjunto que debía lamerse las heridas de la derrota más dolorosa que se recordaba en la lucha final por el anillo. Los problemas de salud de Steve Kerr y el tobillo de Durant dieron sendos sustos que hicieron peligrar un proyecto que solamente sería juzgado como "aceptable" si lograban el título a la primera. Pero ambos volvieron, KD, además, mejor que nunca, a un nivel de juego que pocas veces hemos visto en Playoffs. Mientras, los Splash Brothers mantuvieron la nave en la excelencia (67 triunfos) pero sin la presión de batir ninguna marca de otra galaxia. En definitiva, los osados mortales que, a base de triples, tocaron la cima del Olimpo, harían su tercera escalada en buen estado de salud. 



"Es una tremenda falta de respeto decir solamente que son talentosos. La gente no se da cuenta de lo bien que defiende este equipo"Gregg Popovich. 



A estas alturas de la película, poco más se puede añadir de uno de los mejores técnicos de la NBA, sencillamente, cuando Pops habla, el resto intentamos aprender. Habían sido unas Finales muy duras para él. Tras la fea acción de Zaza Pachulia, Kawhi Leonard se perdió un duelo en el Oeste que parecía abocado a seis o siete partidos. El jugador de los Spurs es tan bueno que, probablemente con él en pista, Golden State no hubiera establecido el récord de triunfos consecutivos de cualquier franquicia estadounidense en fases eliminatorias por el título (15-0). El más elegante fue el propio lesionado, un tipo al que ver jugar es un placer, mientras que su míster, visiblemente airado ante la serie que se le iba, acusó de juego sucio a Pachulia. 



Pero Popovich es un hombre de enorme inteligencia, no solamente cuando se trata de los aros. Ya consumada la eliminación y el adiós de la leyenda llamada Manu Ginóbilli, hizo un aviso a navegantes, quizás uno que iba a toda la Liga. Como el caballero y señor de las pistas que es, se dio cuenta de que muy pocos estaban dando el mérito debido al trabajo del staff técnico de Steve Kerr (que este año ha presentado el cambio de Luke Walton, flamante nuevo entrenador principal en los Lakers, por Mike Brown, muy destacado en este curso). No eran únicamente aluviones de triples y choques de manos, aquellos muchachos de azul defendían como los mejores y con la ética de trabajo de las hormigas. 



Y, como casi siempre, el comandante de los Spurs llevaba razón. Klay Thompson fue la prueba viviente de ello. Tirador excelso, en un sistema con compañeros como Curry, Green o Durant, podría haberse acomodado feliz en la esquina, un especialista que, gracias a los espacios de sus pares, haría buenos números sin batirse el cobre. No ha sido así, este verano ha debido trabajar la defensa, donde ya era bueno de por sí, para ser capaz de seguir al caballo de carreras más difícil de todos los exteriores NBA, Kyrie Irving. Está claro que nadie puede parar al genio de los Cavs, pero Thompson le ha hecho sudar cada canasta y bandeja como si le fuera la vida en ello. Su labor en barricadas ha sido de hemeroteca, pues no es fácil para un All Star ponerse el mono de trabajo ante un igual cuyo dominio del crossover puede humillar en cualquier instante al mejor marcador. 


"No me equivoqué con la decisión que tomé"-Kevin Durant.



El guión empezaba a parecerse sospechosamente al del pasado curso. Golden State dominó los dos primeros encuentros con momentos para lucimiento de su banquillo (especial mención a ese inteligente baloncestista que fue, es y será Shaun Livingstone) y respuesta brutal de orgullo de Cleveland en The Q. El tercer duelo pasa por ser uno de los mejores que se pueden ver en una pista. Emoción, intensidad, un JR Smith al fin enchufado, el incombustible Lebron, la magia de Irving, triples de Stephen... y la daga de KD. Con el 3-0, parecía simple cuestión de tiempo, tras el partido más hermoso posible, la redención de la que hablaba un doble MVP estaba al alcance de la mano. Claro que, con Lebron, nunca es fácil. 



Una tormenta perfecta. Más allá de las provocaciones de Green (excelente con un balón en las manos, lengua de serpiente cuando se le cruzan los cables en el pabellón), los Cavs resucitaron viejos fantasmas de sus oponentes con una exhibición de tiro exterior. El marketing de la NBA empezaba a soñar con los dividendos de una remontada histórica como la de antaño, pero los Warriors habían aprendido la lección. Al quinto día no fueron a una coronación; al contrario, perfectamente conscientes de que James lideraría a los suyos hasta el último segundo con el orgullo de todo un campeón. Cavs y Warriors se respetaron, dignificando este hermoso juego. 



Brilló la honradez de Curry, un genio generoso, alguien con la cabeza de Pippen para darse cuenta que, en ocasiones, un gran primer actor debe ayudar a que brille otro tremendo intérprete. Y era la noche de Durant. Nada sobró, salvo el rifirrafe de David West y Tristan Thompson. Tras el arranque de tercer cuarto de cine, el Oracle Arena empezó a pensar en el champán. Pero los visitantes volvieron con toda la fuerza que tiene el vigente campeón. Hizo falta el corazón de Iguodala y la generosidad de todos para certificar otro año de ensueño. El segundo anillo en tres cursos, siempre llegando a las Finales. 



Lo habían vuelto a hacer. Pueden gustar más, pueden gustar menos. Pero no aprovechar las lecciones que han dejado estos Golden State Warriors es un pecado que las personas amantes del basket no deben permitirse. Esos osados mortales que, como los Vengadores de Roger Stern, convirtieron el Olimpo en su campo de batalla particular. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://www.earnthenecklace.com/warriors-championship-parade-when-is-the-golden-state-warriors-parade/



-https://www.basket4us.com/nba/kevin-durant-niega-llamada-draymond-green-fichar-warriors-220681



-http://deportes.elpais.com/deportes/2017/06/12/actualidad/1497287691_075039.html
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