lunes, agosto 28

Dopo 74 anni




La larga espera había terminado. Venecia sabe que tiene ganada la batalla del tiempo; al final, su belleza siempre la hará estar allí. Por ello, el festejo del scudetto fue por todo lo alto, como merecía la ocasión. Además, no se trataba de un campeonato cualquiera. La liga italiana de basket busca reencontrarse, cada vez parecen más lejanos aquellos días donde Kinder de Bolonia, Benetton de Treviso o Montepaschi Siena eran los terrores de la Euroliga. Quizás esta vibrante temporada abra el camino a reverdecer los laureles, tras época de vacas flacas, Venecia y Trento han dado a los espectadores una final y playoffs magníficos, repletos de emocionante épica. 



Si nos hubieran preguntado a comienzo de temporada, muchos habríamos colocado como candidato a todo al Olimpia Milano, escuadra que contaba en su roster con una figura como Miroslav Raduljica, pero ni la pizarra de Jasmin Repesa ha sabido encontrarle acomodo. Así, el MVP y héroe de las finales ha terminado siendo Melvin Ejim, quien festejó el entorchado de la mejor forma posible con una Luna de Miel que llegó a peligrar por la resistencia del adversario. En algo que gusta mucho a los analistas de la NBA, el jugador veneciano se reservó las mejores actuaciones para las eliminatorias por el título, destacando su tope de 15 puntos con una serie de tiro inmejorable el día D y la hora H. 



Naturalmente, no ha sido la única pieza de la que ha dispuesto la pizarra de Walte de Raffaele. Estaban Batista fue igual de importante en la serie por el campeonato, acompañando los triples de Eljim, mientras que el croata Hrvoje Peric daba el toque de distinción, bajo la tutela de veteranos de lujo (por ejemplo, Tomas Ress). Quizás el momento crucial para los campeones de la Serenissima fuera en semifinales ante el Scandone, donde fueron capaces de revertir muy bien dos pérdidas de ventaja de campo. Eso sí, les aguardó la final más dura posible, la que ha dignificado tanto su trofeo.


"Ha sognato e fatto sognare"-Fabrizio Carcano.



Han sido el ojito derecho de buena parte de Italia durante todo el campeonato. El club que en 1995 estaba en la división D ha sobrevolado cada categoría para dejar su impronta. Una que habla de trabajo duro y de talento. El Aquila Trento está en plena evolución, ya saben lo que es perder una final europea por una canasta de diferencia. Ahora añaden al aprendizaje una capacidad impresionante para competir en el campeonato doméstico, con ese corazón que Aaron Craft ha escenificado mejor que nadie en la cancha. 



Como todo club que no tiene el poder económico que respalde sus formidables ambiciones deportivas, el Trento ha demostrado que las liras no pueden con la ilusión. Fabrizio Carcano, en su excelente análisis de este fenómeno, ha hablado de equipo low cost. Solamente así se explica la explosión de un Dominique Sutton casi desconocido hacía poco, ahora una revelación con un futuro donde solamente estarán los límites que él se marque. Algunos hablan de partido a partido, si bien lo que han hecho estas águilas es ir de triunfo milagroso a victoria improbable. 



El Sassari recibió un sorprendente barrido, justo cuando el año ya parecía un éxito, vino el premio gordo, un repaso en toda regla al poderoso Milán (4-1). Venerables guerreros como Pablo Forray lo disfrutaban como si fuera un cuento de hadas, con cada tiempo muerto de Maurizio Buscaglia, el nuevo gurú de los banquillos transalpinos, el Trento descendió para medirse a una Venecia sin fisuras. La espectacular final (pleno acierto de los italianos ponerlo al mejor de siete, como en la NBA) fue de las que crean afición.


El Quinto Círculo



Según Dante Alighieri, el quinto de los círculos está reservado a la ira y la pereza. Bajo un calor sofocante, Marquez Haynes pudo verse tentado por esos demonios. Se puso en problemas casi enseguida en la primera parte del segundo choque. Uno donde los venecianos llegaron con el riesgo de ponerse 0-2 y en el alambre, habida cuenta de que los jugadores del Trento volvieron a reventar la banca (74-83). Pero Haynes despertó cuando más lo necesitaban los suyos, firmando una serie de triples para el recuerdo (6/7). Un despertar que permitió respirar a la Serenissima.



Estaba hecha la primera parte del trabajo. La segunda se hizo con grandes costes. Dominique Sutton fue una baja clave para los tridentinos el tercer día, aunque respondieron como lo que son, es decir, un bloque sin fisuras. Esteban Batista tampoco pudo vestirse de corto para los venecianos, siendo la iniciativa llevada por Julyan Stone y cerrándose el partido de infarto (67-73) con los tiros libres del guerrero cuyo dorsal es el 5.



Quedaba el momento clave. El PalaTrento se afilaba las uñas. Querían seguir soñando. El mismo Sergio Scariolo había viajado en persona para ver uno de los choques, mostrándose muy elogioso con la capacidad de resistencia del underdog de este scudetto. Pero esa jornada no sufrieron. Por momentos, bailaron al futuro campeón. 78-56 y un justo homenaje al que había sido su curso. Particularmente grato le resultó el día a Beto Gomes. "Betinho" sufrió la defensa veneciana en los partidos fuera de casa, si bien ese día volvió a encontrar el camino al aro, formando una sociedad casi perfecta con Sutton.


Michael Bramos tripla




En la series de infarto, siempre hay un momento para el tiro. Ese que la memoria va a escoger como el instante crucial que define todo el pleito de los dos equipos, aunque sea injusto. La hoja de ruta de Buscaglia era muy clara: partido a cara de perro en Venecia e intentar rematar la sorpresa en Trento. Por poco no les sale bien. Los tridentinos lograron imponer un ritmo de juego lento, espeso, uno donde cada jugada valía mucho. Lástima de aquellos dos tiros libres errados a medio minuto del desenlace. 



Justo entonces se liberaron las ataduras. Michael Bramos, el jugador americano de ascendencia helena, se jugó uno de los tiros más importantes de su vida. Su audacia encontró la red y llevó a la locura a una grada que había sufrido como nunca. No quedaba tiempo para nada más. 65-63, Venecia ya acariciaba la copa que tanto se hizo esperar, ahora convertida en un objeto sublime. Merecía la pena pasar por el último suplicio en aquella ciudad que albergó el largo concilio. 



Eljim comenzó como una moto, disparado a por su MVP, castigando a la defensa adversaria con su muñeca para el lanzamiento de tres puntos. Cuando todo parecía perdido, los locales apostaron por una defensa a todo campo, sin dejar nada en el tanque de reserva. Volvió a salir su audaz apuesta. Ariel Filloy fue el héroe visitante, con un grado de madurez reflejado en su doble-doble (23 tantos y 13 rebotes). Trento tuvo todavía dos opciones de tres para empatar. El presidente Colombo estallaba en lágrimas.



Finalizaba un hermoso torneo. Tal vez la piedra angular para que el basket transalpino recupere el lugar que merece. 



BIBLIOGRAFÍA:



-PETERSON, D. (dir.), Super Basket, nº 32 (giugno-luglio 2017). "Com´e´allegra Venezia".



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.ilpost.it/2017/06/21/reyer-venezia-scudetto-basket/



-http://www.lavocedeltrentino.it/2017/06/10/finale-basket-venezia-trento-diretta/



-https://www.oasport.it/2017/06/live-basket-finale-playoff-serie-a2017-trento-venezia-in-diretta-la-reyer-per-il-titolo-trento-vuole-gara-7/



-https://www.youtube.com/watch?v=rTtO6rgOeto
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